Editorial

ASSANGE Y EL INEXPLICABLE ASILO

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11 de September de 2013 00:03

Julián Assange vive en la oficina de la Embajada del Ecuador en Londres haciendo uso y abuso de un asilo que le concedió el Gobierno ecuatoriano.

Los justificativos para la concesión del asilo, algo que le compete al Presidente, lucieron aparentemente aceptables por razones humanitarias, hace algo más de un año cuando se creía en peligro la vida del pirata informático. Hoy se han desvanecido.

Julián Assange es reclamado por Suecia para responder por delitos sexuales. La argumentación de la Cancillería ecuatoriana para conceder el asilo era el presunto riesgo de la seguridad y la vida de Assange en el hipotético caso de ser requerido por la Justicia estadounidense.

La condena al soldado Bradley Manning, quien suministró la información confidencial que Assange divulgó por Wikileaks, diluye esos riesgos. La vida de Manning, ciudadano estadounidense y militar obligado a guardar los secretos, no está en peligro; menos lo estaría la de Assange, ni siquiera ha sido llamado a juicio en EE. UU. Assange es ciudadano australiano, Europa carece de la figura de extradición con Estados Unidos.

Es inaceptable haber permitido que el pirata informático participe en reuniones en la Embajada en Londres sobre aspectos que solo los ecuatorianos debemos resolver, como en el caso del analista Edward Snowden. Es grave también hacer campañas políticas desde nuestra Embajada. Son razones suficientes para terminar el asilo.