Enrique Ayala Mora

Contar a los ecuatorianos

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 2
Indiferente 2
Sorprendido 5
Contento 38

No es fácil contar a los habitantes de un país. No solo porque viven en lugares muy distintos, sino porque a veces las personas no quieren dar información porque tienen recelo. En todo caso, en el Ecuador, como en otros países, se hacen de tiempo en tiempo lo que se llama “censos”, que son unas investigaciones para conocer a la población.

En el Ecuador se hizo el primer censo sistemático recién en los años cincuenta del siglo XX. Entonces, la población fue de 3 202 757. Luego se han realizado en cada década. El último fue en 2010 y se estima que llegó a censar prácticamente a toda la población nacional. Entonces el total de habitantes fue 14 483 499.

En años recientes, cuando se ha hecho el censo nacional, es decir cuando una investigación sobre nuestra realidad, entre otras cosas, se le ha preguntado a la gente cómo se considera. La pregunta del censo pedía que la persona se identificaran como indígena, mestizo, afroecuatoriano, negro, mulato, montuvio, blanco u otros.

Los resultados han sido reveladores. La mayoría de la población es mestiza, con grandes poblaciones de indígenas y afroecuatorianos. Hay una gran cantidad de montuvios. Los otros grupos son menores.

Aunque puede parecer fácil establecer si alguien es mestizo, indígena o afrodescendiente, eso puede a veces ser complicado. Las personas no quieren que se las encasille o no tienen una idea clara sobre qué mismo son. Sobre todo esto pasa con los descendientes de los campesinos indígenas que se han trasladado a la ciudad y sus hijos ya no se visten como indígenas ni hablan el idioma indígena. Pero, aún sabiendo que los resultados que puede arrojar un censo son discutibles en algunos aspectos, la información que se obtiene ayuda a conocernos mejor.

Ecuador es un país de diversidades. Quienes vivimos aquí estamos tan habituados a ellas que en la vida cotidiana no nos percatamos de su dimensión. El nuestro no es el único caso del mundo, pero indiscutiblemente es uno de los más complejos. En un espacio pequeño hay una eclosión de diversidad geográfica, étnica, religiosa y social, para llamarla de alguna manera. El Ecuador es así.

En muchos sentidos, nuestro país, con su cuarto de millón de kilómetros cuadrados y sus 15 millones de habitantes, reproduce todo el subcontinente en que vivimos. Es una América Latina en pequeño, con todos los climas, las distintas raíces étnicas y las formas de mestizaje. Aquí coexisten culturas indígenas, mestizas y negras, se han incorporado muchas generaciones de migrantes y se han dado fuertes identidades regionales.

Pero nuestro país no es una sumatoria sin más de todos esos elementos. Es, en muchos sentidos, una realidad compleja con perfiles propios que se ha ido forjando a partir de la interacción de ellos a lo largo de muchos años. Es una unidad en la diversidad.