Lolo Echeverría Echeverría

Hablan mal de Ecuador

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La revolución ciudadana no se compadece de sí misma ni del país, sigue dañando su imagen internacional con los ataques a la libertad de expresión.

Los últimos días han sido particularmente infortunados porque han censurado al Gobierno ecuatoriano tres grandes diarios de Francia, Gran Bretaña y España, tres organizaciones internacionales, un senador de Estados Unidos y el Departamento de Estado. La respuesta ha sido la de siempre: negar el problema, atribuir a intentos de desestabilización y atacar a quienes se atreven a señalar que se deterioran las libertades y la democracia.

Algunos organismos y funcionarios se comportan como adversarios del Gobierno al asumir conductas que escandalizan al mundo. El inicio del proceso de disolución de Fundamedios, organización encargada de monitorear y defender la libertad de expresión, ha desatado preocupaciones graves porque muestra la intención de imponer un control total sobre los contenidos informativos. La Secom es un tercer tribunal, después del Cordicom y la Supercom, que vigila y castiga a periodistas, medios y organizaciones que tienen que ver con la información.

Los funcionarios sumisos no se preocupan de cumplir debidamente disposiciones legales, compromisos internacionales ni procedimientos, porque saben que ya quemaron las naves, que no hay lugar a delicadezas cuando ya generaron una imagen de rudimentarios y toscos en las relaciones con la prensa.

“Compartimos la preocupación internacional acerca de los esfuerzos que hace el Gobierno ecuatoriano para silenciar las voces críticas y negar a los ciudadanos el acceso a una diversidad de ideas e informaciones”, dice la declaración del Departamento de Estado norteamericano. “La prensa y las organizaciones de la sociedad civil que exponen la corrupción y cuestionan la versión oficial de la realidad, son las primeras víctimas en países cuyos líderes están decididos a mantenerse en el poder a cualquier precio”, dijo el senador demócrata de Estados Unidos, Patrick Leahy, ante el Senado.

La Sociedad Interamericana de Prensa condena la “intolerancia”, Human Rights Watch califica como “evidente abuso de poder” el intento de cerrar Fundamedios y el Comité para la Protección de los Periodistas dice: “No satisfecho con perseguir, acosar, multar y abusar verbalmente de sus críticos en la prensa privada, el Gobierno ecuatoriano ahora amenaza con la disolución del grupo líder de libertad de prensa en el país”.

Mientras intentan restaurar la imagen internacional por un lado, por otro, contribuyen a su deterioro con decisiones que provocan la condena internacional y permiten que se hable mal del país. En el caso de Fundamedios, la confusión entre informar de política y “hacer” política pone al descubierto la falta de argumentos y delata que algunos funcionarios consideran infracción todo lo que disgusta al Gobierno.