Sebastián Mantilla

La unidad de la oposición

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El anhelo de la unidad no termina de cuajar. A diferencia de lo ocurrido en Venezuela, parece que en Ecuador será más complicado lograr la unidad de la oposición que ganarle al oficialismo.

Al menos eso es lo que puede concluirse tras la fallida cita convocada el pasado 27 de enero por una facción de Pachakutik. Los sesgos ideológicos de la “vieja izquierda” han vuelto a aflorar. El peligro de mezclarse o dejarse utilizar por la derecha ha vuelto imposible todo intento de unidad.

Y aunque hay diferencias con el otro proyecto de unidad; es decir, con la iniciativa impulsada por el alcalde Jaime Nebot, el prefecto Paúl Carrasco y otras autoridades locales, la ausencia de Guillermo Lasso (Creo) en la reunión de Cuenca genera dudas.
Al ser los primeros intentos por construir una alianza es lógico que de partida existan diferencias, desacuerdos e intereses contrapuestos. Sin embargo, la búsqueda de la unidad no puede darse en función de candidaturas.

El método de asignación de escaños, conocido como D’Hondt, favorece a los partidos que tienen mayor votación. Eso ya se dio en las elecciones legislativas del 2013. Alianza País, con el 52% de los votos, se llevó el 72% de las curules en la Asamblea. Por este motivo, si Pachakutik quiere ir solo o con fuerzas que no tienen estructura y bases, realmente conseguirán muy poco. En realidad, su representación política es y ha sido insignificante. En el 2009 tuvo 4 de los 124 puestos en la Asamblea. En el 2013 subió a cinco.

Esto tampoco debería ser motivo para aliarse con la “derecha”. Considero que más allá de las realidades políticas y electorales, la búsqueda de la unidad debería superar los aspectos ideológicos para centrarse en temas claves y estratégicos de país. ¿Cuáles son estos? Democracia, instituciones políticas, modelo económico, empleo, inversión, sectores estratégicos, política social, desarrollo de infraestructura, educación, competitividad, ciencia y tecnología, etc.

En muchos de estos aspectos hay diferencias pero también coincidencias. Sobre estas coincidencias y divergencias debería abrirse una mesa de diálogo y ver si es posible marchar hacia una unidad de la oposición u otros frentes de unidad. Para mi forma de ver, creo que es más realista pensar en una unidad del centro y la derecha en torno de la Convergencia Democrática por la Unidad (Nebot, Carrasco y otros) y una unidad de la izquierda y centro-izquierda en torno de la Unidad Popular.

Para evitar la dispersión del voto, en lugar de presentar candidaturas en todas las circunscripciones, debería haber un acuerdo para que en ciertas ciudades participen unos y no otros. Es decir, hacer que el PSC, SUMA o Podemos, por poner un ejemplo, presenten candidaturas solo en ciertas ciudades donde son fuertes. Con ello, dentro de la unidad captan mayor cantidad de curules pero no pierden su identidad como organización política. ¿Una puerta para la unidad…?