Martín Pallares

Un airecito franquista sopla aquí

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Hay cosas que desnudan el subdesarrollo y el atraso de una sociedad. Como las calles de Quito llenas de baches, sus desastrosas aceras y los buses correteando entre ellos dejando tras de sí una espesa nube negra de hollín.

Pero hay otro tipo de evidencias del subdesarrollo que son menos vistosas pero que resultan particularmente graves: las que hablan sobre cómo es la relación de poder entre la sociedad y el Estado. Porque es precisamente el pacto o acuerdo que una sociedad alcanza o no alcanza sobre cómo y hasta dónde el Gobierno va a ejercer su poder lo que evidencia el estado de desarrollo de una sociedad.

Que un mandatario insulte a sus mandantes durante actos financiados con el dinero de ellos, por ejemplo, es una de aquellas cosas que hablan de una primitiva y rústica relación entre sociedad y Estado.

El domingo ocurrió algo que habla claramente del nivel de precariedad institucional en el cual vive la sociedad ecuatoriana y que no es sino otro grave y triste síntoma de subdesarrollo. Ese día el ciudadano que abrió la edición del diario El Universo se encontró con que en sus dos páginas centrales había una “réplica” del Ministro Finanzas a una información sobre la seguridad social que días antes había publicado ese rotativo. La publicación fue dispuesta por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República, que incluso había enviado un CD en el cual se detallaba cómo debía ser el diseño.

Es posible que las autoridades tengan argumentos relacionados con el incumplimiento de la Ley de Comunicación, pero lo registrado en las páginas de El Universo hace que sea inevitable asociar al Ecuador con ciertos regímenes totalitarios que están convencidos de que la verdad es exclusivamente la interpretación que ellos tienen de la realidad. Cualquier otra forma de entender el mundo y los hechos será considerado, por regímenes como esos, como mentira y ameritará la imposición forzosa de la versión oficial.

Así es como estas “réplicas”, enviadas por un organismo verticalmente subordinado del Ejecutivo y que no se limitan al caso del domingo pasado, recuerdan a las “consignas” que durante el oscurantismo franquista en España se enviaban desde el Gobierno a los diarios para su inmediato cumplimiento.

Como dice Justino Sinova, el más importante historiador del periodismo español durante el franquismo “los medios de comunicación no describían lo que pasaba, sino lo que los gobernantes del momento decían que pasaba o querían que pasara”.

Las páginas de El Universo del domingo pasado son documento indispensable para el historiador que en el futuro vaya a estudiar esta etapa de atraso y subdesarrollo institucional del Ecuador. Por el momento, la imagen del país en que vivimos es la de un país que vive una etapa de premodernismo agudo.

mpallares@elcomercio.com