Abelardo Pachano

Segundas intenciones

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La etapa por la que atraviesa el país es desagradable. La política es áspera. Demuestra poco afán de conciliación. Cada uno en su cubículo. El Gobierno buscando a sus amigos. Los excluidos reclamando atención. Nadie mira cómo aportar soluciones.

Mientras la economía hace ruido. Mucho ruido y puede desbarrancarse. Pero no se ve afán de enmienda. Hay, sin embargo, decisiones de bajo perfil que desconciertan. Que llevan a pensar ¿Hay algo atrás de esto que no vemos? ¿Qué buscan? Sin mayor difusión, de pronto aparecieron los Títulos del Banco Central (TBC). Forman parte del Programa de Inversión de Excedentes de Liquidez, justo cuando el país pierde mucho dinero por la caída de los precios de sus principales productos de exportación.

¿En las condiciones actuales de pérdida de ingresos nacionales hay excedentes? ¿Quién los tiene? Lo cierto es que esos TBC se negocian directamente con el Ministerio de Finanzas para utilizarlos en el pago de impuestos u otras obligaciones y, compensar con los valores que de su parte debe a proveedores. ¡Qué difícil entender!

Veamos como podemos desmenuzar esto. Buscando la lógica de todo el entramado económico que sustenta esta creación de papeles del Banco Central del Ecuador (BCE), encontramos lo siguiente: el Gobierno reconoce, por primera vez, pues antes lo negaba, que está atrasado en el pago de algunas de sus obligaciones y que sus acreedores no pueden pagarle lo que aquellos le deben.

En lugar de establecer un mecanismo directo de compensación de deudas: Tanto le debo y tanto me debe, pago o recibo la diferencia, que es la forma normal de liquidar operaciones cruzadas y zanjar obligaciones, crea un sistema en el cual participa un tercero, el Banco Central, que nada tiene que ver, para que emita un papel que le compra el Gobierno (se supone que tiene dinero en el Central para hacerlo, y si es así, ¿entonces por qué no paga a los acreedores?). Le da los TBC a la empresa con la cual tiene deudas atrasadas, para que esta a su vez entregue al SRI y pague los impuestos. ¡Vaya vuelta!

Si no puede compensar de forma directa, por qué el Gobierno no emite bonos propios, paga con esos papeles a los que les debe y ellos se ponen al día en sus obligaciones.

Claro, los TBC no cuentan como deuda pública y al desmaterializarlos (no circulan físicamente sino en un registro contable del BCE), se pueden fraccionar y negociar con otros deudores del SRI.

Estos TBC son obligaciones del BCE y, por lo tanto, están respaldados con la liquidez de las Reservas Internacionales. Al usarlos como mecanismo para atender obligaciones del Gobierno, dadas las amplias atribuciones operativas que tiene el ex emisor, se abre la puerta a la creación de dinero primario inorgánico o moneda paralela.