Francisco Carrión Mena

Ecuador no lo puede aceptar

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La Canciller colombiana anunció hace unos días, de manera terminante, que los centenares de migrantes que han ingresado a su país y que se encuentran hacinados y en condiciones deplorables en el noroeste de Antioquia, cerca de la frontera con Panamá, provenientes de distintas nacionalidades pero especialmente de Cuba, serán deportados a la Isla o al Ecuador.

Tal como ocurrió hace unas semanas en nuestro país, una decisión de esa naturaleza viola los derechos humanos de esas personas que se encuentran consagrados en varios tratados internacionales. Nosotros, equivocadamente, ya lo hicimos.

En este caso particular hay un elemento singular que no sé cómo lo va a gestionar o ya lo ha hecho el gobierno nacional. Según las autoridades de Bogotá, un numeroso grupo de estas personas serán devueltas al Ecuador ya que, sostienen, ingresaron por la frontera ecuatoriana.
Se ha dicho que la logística aérea para hacerlo está lista y que en poco tiempo serán deportados tal como ya lo hicieron con algunos directamente a Cuba este fin de semana.

La implementación de este anuncio es inaceptable ética, moral y jurídicamente para el Ecuador. Se trata de seres humanos en tránsito a un tercer país en busca de una vida mejor y no pueden ser devueltos a su país de origen por el riesgo que corren al retornar y menos aún al Ecuador por la simple justificación de que por aquí pasaron. Por lo demás, este obligado retorno debe hacerse previamente con nuestro asentimiento formal que confío no se lo conceda.

El gobierno, a través de la Cancillería, debe ser firme en no consentir que Colombia los devuelva. ¿Cómo vería el gobierno de Bogotá si el Ecuador decidiera deportar a todos los colombianos en situación irregular –cálculos tentativos hablan de 200 mil con ese estatus- que se encuentran asentados en nuestro país? Esos ciudadanos ¿no han abandonado su país huyendo igualmente de una situación plagada de violencia, inseguridad e incapacidad de mantenerse económicamente? ¿Acaso hemos devuelto a esos vecinos desamparados que se mantienen en nuestro territorio sin papeles? No, no lo hemos hecho ni lo haremos, hemos sido solidarios y acogedores. Es más, hemos realizado en varias ocasiones, desde hace lustros, procesos de regularización. Colombia no puede hacer lo que ha anunciado su Canciller con el Ecuador y nosotros debemos ser firmes en no aceptarlo.

El gobierno colombiano debe hacer valer, por el contrario, su relación privilegiada y estrecha con Estados Unidos para que acoja a estos migrantes. Mucho le ha cedido a Washington en otros campos, aunque también ha recibido, que bien puede pedir, en su calidad de único aliado incondicional tradicional de América del Sur que los admita. No sería mucho pedir…


fcarrion@elcomercio.org