César Augusto Sosa

El precio del petróleo ya llegó al nivel presupuestado

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Análisis económico
César Augusto Sosa /Macroeditor

Aunque el petróleo ecuatoriano se vendió hasta en USD 16 por varios días en enero pasado, el promedio de ese mes fue 21,6, y subió en los dos meses siguientes. En el primer trimestre del año el promedio fue de USD 24 y en abril mejoró a 31 dólares.

Esa tendencia al alza en los precios del petróleo hace prever que el resto del año será menos dramático para las finanzas públicas. La semana pasada, el precio del petróleo que sirve de referencia para Ecuador cerró en USD 46, lo cual dejó al crudo nacional en 35, que es el precio proyectado en el presupuesto del Estado para este año.

Esa cotización se ha mantenido constante desde finales del mes pasado y es posible que continúe así, lo cual marca un nuevo escenario petrolero, de menores precios respecto a años pasado, pero sin llegar a los niveles críticos de inicios de año.
El Banco Mundial elevó el mes pasado su pronóstico sobre el precio del crudo y lo puso en USD 41 por barril para el 2016. Si se resta el castigo por menor calidad, el precio del petróleo ecuatoriano bordearía los USD 31 este año, unos cuatro dólares por debajo de lo previsto en el Presupuesto del Estado.

Bajo ese nuevo escenario, el impacto en las finanzas públicas sumaría USD 300 millones este año, pues por cada dólar que cae el precio hay un impacto de entre USD 70 millones y 80 millones en el presupuesto estatal.

De aquí en adelante, el precio del petróleo ya no debiera ser un problema fiscal, pues los ingresos por venta de petróleo ya se encuentran acorde a lo presupuestado.

El hueco registrado durante el primer cuatrimestre del año pudo ser perfectamente cubierto si se hubiese generado un mínimo de ahorros, ya que no se trataba de una cantidad exorbitante. Como no había ese ahorro, el Gobierno emprendió una reforma tributaria en busca de USD 335 millones, a través de la Ley de Equilibrio Fiscal, que entró en vigencia a finales de abril y que grava con impuestos a cervezas, bebidas azucaradas, cigarrillos y telefonía. Si el precio del petróleo ya está en los niveles presupuestados, estos impuestos debieran ser temporales.