Walter Spurrier

Presidente-empresarios

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 14
Triste 2
Indiferente 0
Sorprendido 7
Contento 6

En días pasados, el Presidente junto a su Gabinete se reunió con la dirigencia empresarial para tratar sobre cómo el Gobierno y el capital privado pueden sacar adelante la economía nacional en el deteriorado entorno externo: bajo precio del petróleo y dólar fuerte.

Se escuchan las más diversas interpretaciones de esta reunión. De empresarios alejados de la dirigencia, que se trata de una tomadura de pelo más. Tantas veces se ha reunido el Presidente con empresarios y nunca ha acogido sus sugerencias.
Voceros oficiales, por su parte, han manifestado que por fin los empresarios se han alineado con la política oficial.
Ninguna de las dos interpretaciones es convincente. Comienzo con la segunda.

El Presidente de la República es quien tiene el mando absoluto en el Gobierno: puede comprometer cuáles serán las políticas públicas e incluso las nuevas leyes. La dirigencia empresarial, en cambio, es tan solo la instancia que articula las posiciones y requerimientos de las empresas, pero entre sus atribuciones no está comprometer las líneas acción de las mismas.

Por ejemplo, la dirigencia gremial no puede comprometerse a que las empresas inviertan en los grandes proyectos estratégicos del Gobierno. Lo que puede hacer por el contacto permanente con sus representados es informar al Gobierno cuáles son las acciones que tornarían atractiva tal o cual inversión.

Que la dirigencia empresarial se alinea con el Gobierno debe entenderse en el sentido que la dirigencia empresarial considera que el Gobierno acogió las acciones que la dirigencia le comunicó son las apropiadas para conseguir mayor inversión privada.

En cuando a que se trata de otro tonteo a los empresarios, como en ocasiones anteriores, también soy escéptico. La caída del precio del petróleo significa un deterioro de la balanza comercial de unos USD 4 000 millones este año, el mismo que se está cubriendo esencialmente con mayor deuda externa. Bajo el escenario que esta brecha, quizá algo más atenuada, se va repetir en los próximos años, se requiere cerrarla con una combinación de menores pagos al exterior y mayor ingreso de divisas, que no sea deuda pública.

Esto significa un mayor influjo de fondos externos de inversión, bien sea inversión extranjera o inversión nacional financiada al menos en parte con créditos externos, y en lo posible dirigida a incrementar las exportaciones.

La disyuntiva es o atraer la inversión privada o aceptar una contracción económica. Es de presumir que el Presidente prefiera la primera. Por eso, en esta reunión se habría dado un verdadero diálogo.

Hay quienes opinan que si se recupera el precio del petróleo, el Gobierno daría marcha atrás en todo cambio normativo al que se habría comprometido para atraer la inversión privada. Esto sí suena plausible.