Bernardo Acosta

El dueño del control remoto

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12 de June de 2012 00:00

La persona más contenta con los múltiples reportajes, entrevistas y comentarios respecto al sobreendeudamiento en el país seguramente sea Rafael Correa. A pesar de que le han acusado de comportarse como la madre que alimenta a sus hijos a base de comida chatarra y luego los regaña porque están obesos o como el padre borracho que no deja que sus vástagos tomen ni cola, el Presidente debe estar dichoso de que este tema haya tenido tanta prensa. Pues ha sido una prueba más de que él fija la agenda de discusión en el país.

La clave está en reconocer que el sobreendeudamiento no es un riesgo que apareció a finales de mayo. Varias personas ya lo habían advertido. Por citar un ejemplo, Simón Cueva, columnista del cumpleañero diario Hoy, de quien su tocayo Espinosa Cordero dijera que “tiene una cabeza súper y un diploma de economía difícil de sacar”, publicó un artículo el 13 de enero pasado que se titulaba ‘¿Demasiado crédito?’, en el que demostraba con datos el crecimiento significativo de las deudas en el país. Cueva y otros expertos siguieron insistiendo en el tema, pero éste mantuvo su perfil bajo.

Lo que ocurrió con el nivel de endeudamiento en mayo fue que el Presidente lo mencionó en la última cadena sabatina del mes. Y desde entonces el asunto se volvió importante: los programas de radio y televisión destinaron harto tiempo al tema, como ocurrió con el espacio de las páginas de los periódicos y las revistas. Fue como si el Presidente hubiera cogido el control remoto de nuestras televisiones y seleccionado el canal que trataba sobre la acumulación de deudas en el país.

Esto demuestra que el Gobierno no solo tiene gran influencia en la educación, la salud, la producción, el arte y un larguísimo etcétera, sino también en los temas que discutimos. Un tema importante se vuelve importante solo cuando el Presidente lo menciona.

Cierto es que la metedura de pata del Primer Mandatario ayudó a difundir el asunto. Escucharle hablar sobre los riesgos de la acumulación excesiva de deudas fue como presenciar un sermón del presidente Lugo sobre el valor moral del celibato. Era lógico que surjan abundantes comentarios al respecto. Como dicen unos amigos, es lindo cuando te dan escrita la columna.

Pero también es cierto que si no sacaba el tema a colación, no lo habríamos analizado y discutido. Por eso debe estar feliz con el festival de críticas, pues demuestra que la opinión pública gira en torno a lo que él diga o haga. Y de ahí que el gran desafío de la sociedad y sus actores sea hablar sobre la reforma judicial, las causas de la precaria inversión extranjera, la inserción en el mercado mundial y la corrupción, aunque el dueño del control remoto pretenda ponernos a ver la telenovela sobre el nombre del nuevo aeropuerto de Quito y otros temas importantísimos.