Milton Luna

No te doy un cheque en blanco

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Una sensación cruzada de esperanza e incertidumbre tienen la mayoría de ecuatorianos que, a pesar de aparentes medidas contradictorias, apoyan a un Presidente que abre espacios para la recuperación de la democracia.

Sí, cada día se vive una paradoja. Una alegría junto a una pena. En muchos hogares honestos se celebró la captura de un descollante personaje que se presume es la cabeza de una banda. Pero a horas de este suceso, la misma gente, quedó pasmada frente al nombramiento de una vicepresidenta provisional, que hizo gala, como otras altas militantes de Alianza País AP, de un culto al ex mandatario, que ahora declara la guerra a Lenín.

¿Quién entiende este manejo político? Estamos frente a un desacierto que resta credibilidad al Presidente, reduciendo peligrosamente capital político, importante para enfrentar la consulta popular, o, estamos presenciando un nuevo y maquiavélico estilo político, que sin la brutalidad y el maltrato al que nos acostumbramos por diez años, con chistes y buenas maneras, consigue resultados políticos que ayudan a disolver el autoritarismo.

En efecto todo mundo se cuestiona, cómo el Presidente convive con gente, que ocupa sitios de poder tan delicados como la jefatura de inteligencia, la asesoría presidencial del manejo económico, y ahora la Vicepresidencia, que estuvo tan cerca e idolatraba a su actual mayor enemigo, que en un ático en Bélgica vive en su delirio y pesadilla.

Pero uno es el caso del Presidente. Otro es el de los personajes antes nombrados, que siendo supuestamente “fieles” al mesías, aceptan ayudar a quien desmonta el aparato creado por el redentor ¿Cómo entender que una de las más exaltadas operadoras políticas de las enmiendas que en el 2015 apoyó la reelección indefinida, ahora lidere la consulta popular, que eliminará la mentada reelección?

Una explicación está en cómo la ambición de poder seduce y vacía de principios y de dignidad a algunas personas. Pragmatismo absoluto, amoralidad. Oportunismo ciego.

Esto haría comprender la probable maniobra presidencial, que desde la fragilidad y carencia de partido, conociendo la “lógica” de varios de sus conmilitones, en esta fase de la lucha política, conceda altos puestos a los oportunistas, a condición de que ejecuten la reforma política, y a su vez neutralicen a una AP, debilitada pero molestosa.

La sociedad civil, no puede perderse en esta mini serie de “Game of Throns” criolla, que confunde e inmoviliza. Independientemente de este juego, debe continuar su presión-apoyo al Presidente para que concrete políticas democráticas en todos los frentes, donde algunos ministros, aprovechando del desconcierto, continúan con la agenda del correato. El mensaje es “no te doy un cheque en blanco”, mientras vigilo que los corruptos sean sancionados.

mluna@elcomercio.org