Abelardo Pachano

Un aterrizaje cuidadoso

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El dólar se aprecia. Las predicciones de una nueva etapa económica en el mundo contemporáneo se confirman. EE.UU. recupera su posición de liderazgo en la superación de la crisis, que ya lleva para muchos países siete largos años, pero que no ha tenido un efecto negativo para el Ecuador. Más bien, recibió beneficios de alto valor derivados del cambio en la estructura de la demanda mundial de los productos básicos.

Con esta mayor valoración de la moneda que adoptó el Ecuador, las cosas empiezan a ofrecer otra tonalidad, no muy agradable a la economía local. Tomemos un solo elemento. Declina el precio del petróleo y aquello ocurre no solo por esta causa sino por un conglomerado de hechos, entre los cuales el cansancio de su papel bisagra y los problemas reales de los principales productores mundiales de hidrocarburos está ocasionando la existencia de un exceso de oferta que no parece tener una corrección en el corto plazo.

A esto se adiciona la declinación del crecimiento en los países emergentes que llegaron a representar más del 60% de la demanda mundial de los productos básicos y, ahora dan señales claras de atravesar por un período de dieta en el apetito por estos productos. Europa y su lenta recuperación, sobre la cual incluso existen dudas, pues demuestra algún grado de esclerosis, y Japón, que busca desperezarse de ese largo letargo que le hizo perder la hegemonía que había alcanzado hasta fines del siglo pasado, cierran el panorama que Nouriel Roubini, profesor de economía de NYU con mucha precisión la compara con un avión de pasajeros que requiere de sus cuatro motores para ofrecer un viaje seguro.

Por eso define: “La economía mundial vuela sólo con un motor, pues hay tres que no dan señales de estar en condiciones de hacerlo”. Y luego precisa: “Los pilotos del sistema financiero mundial deben navegar esquivando nubes de tormenta y el vuelo atemoriza a los pasajeros, por lo cual... la pregunta es cuándo y durante qué tiempo la economía global podrá mantenerse si lo hace con un solo motor”.

Esos temores están marcando la conducta del mundo. Debilitan la intención de invertir y retraen el consumo. Por supuesto, no son actitudes infundadas ni responden a una postura especulativa. Recogen hechos reales cuya duración parecería que demandará un período que podría rebasar un horizonte visible. Obviamente, el fortalecimiento del dólar también traerá complicaciones. Se podría decir que afectará la velocidad de la recuperación de EE.UU. por los impactos en la competitividad.

Esta etapa confirmará las falencias de ciertas políticas económicas. Desnudará sus problemas. El desarrollo económico continúa demostrando que no hay nada inmutable que dure años. Corregir errores demanda humildad y destierra la soberbia.