Enrique Ayala Mora

Doctorado ecuatoriano

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19 de April de 2013 00:03

Hay ya una tradición de doctorado en nuestro país. El Reglamento de Doctorados emitido por el antiguo Conesup, que aún está vigente, fue un gran paso. Al prepararlo, la preocupación fundamental fue garantizar la calidad de los programas e incentivar a las instituciones superiores a que los realicen. Se fue definiendo un modelo nacional, a partir de experiencias de otros países. Así se establecieron algunas características de las bases del doctorado ecuatoriano.

Según el Reglamento, el doctorado es el más alto grado académico que se concede en el país y debe tener el nivel de los programas internacionales de PhD o equivalentes. Pone énfasis fundamental en la investigación. Las universidades deben organizar programas específicos, destinados a esta exclusiva titulación.

Se espera que los programas doctorales se organicen con la colaboración de instituciones académicas de prestigio del exterior. Todos los directivos, docentes tutores y examinadores de los programas de doctorado deberán ser doctores con titulación de nivel internacional (PhD o equivalente). Los alumnos, cuyo número será limitado a 18 cada tres años por programa, deben dedicar tiempo completo al programa, al menos en la fase docente. La institución superior debe dotar obligatoriamente de becas a un porcentaje de los alumnos.

Los programas deben tener un marco flexible, dadas las diferencias entre las ciencias duras, médicas o sociales. Y también debido a que se esperaba que buena parte de los alumnos nacionales fueran académicos de media carrera, con una base de experiencia en investigación. El Reglamento mantuvo un mínimo de tres años para cursar los programas y otros requisitos.

Para la tramitación, aprobación y seguimiento de los programas doctorales se creó la Comisión de Doctorados, integrada por catorce doctores (siete principales y siete suplentes). Esta comisión realizó una intensa labor: Legalización de títulos de programas doctorales nacionales, creación del registro especial de doctorados, normas para aprobación de nuevos programas doctorales y reconocimiento de grados obtenidos en el exterior.

La Comisión de Doctorados cesó en sus funciones al desaparecer el Conesup. En su última sesión formuló un informe con algunas observaciones para el futuro. Lamentablemente, el informe ha tenido muy poca divulgación, pero sería útil consultarlo en la preparación del nuevo Reglamento de Doctorados que se apresta a realizar el Consejo de Educación Superior. Esa labor, que parecería lo sensato se realice luego de la emisión del reglamento de régimen académico, que es el marco general, debe estar acompañada de una amplia consulta a las instituciones superiores. Solo garantizando su efectiva participación se puede esperar su aceptación positiva.