6 de March de 2011 00:00

(Doble moral²)²

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Grace Jaramillo

El título de esta columna no es un ejercicio retórico ni una broma matemática. Es un símbolo de lo que está pasando con el debate internacional sobre Libia, cargado de doble moral por parte de las potencias industrializadas, pero también ensombrecida por una doble moral por parte de países en vías de desarrollo y una izquierda stalinista. En el pasado luchaban por la liberación de los pueblos, no por el libre albedrío de los dictadores. Si el sur va a persistir como construcción imaginaria no puede ahora jugar al cinismo. No puede denunciar los crímenes en Iraq, pero no denunciar los crímenes de Gadafi contra su pueblo. No puede denunciar la venta de armas a regímenes dictatoriales, pero sí hacer alianzas con ellos. No puede denunciar la voracidad petrolera de las sociedades industriales, pero al mismo tiempo hacer negocios propios con esas mismas dictaduras. Ahora parece que les preocupa más salvar el petróleo libio de las terribles manos de multinacionales europeas o norteamericanas que salvar miles de personas de una muerte inminente. Por cierto, ya son más de 6 000 muertos en apenas siete días.

Todos sabemos que Estados Unidos tiene un doble estándar. Los países europeos no se quedan atrás después de haber vendido más de 750 millones de euros en armas a Gadafi durante los últimos cuatro años. Rusia otro tanto. Pero qué decir ahora de América Latina donde el único país que no hizo cálculos fue Perú. El silencio de Brasil fue previsible, pero decepcionante.

Como otras potencias de su talla ha estado preocupado por garantizar sus millonarias inversiones en Libia, tanto en petróleo como en obras de infraestructura. Y el coronel Chávez llegó a decir “que no se sabía bien qué pasaba sobre el terreno” para luego poner en riesgo el consenso para sacar a Libia del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Lo último es su propuesta de mediación, que no sería mala idea si no fuera por dos detalles. El primero es que el secretario de la Liga Árabe, Amr Moussa, declaró el jueves a los diarios árabes que la propuesta de Chávez le pareció vaga y que “no tiene ideas claras sobre qué base quiere negociar y cómo piensa iniciar las negociaciones”. Lo segundo es que la oposición libia en el este, la única que puede hablar, ya le dijo no a Chávez, tal vez porque es el mejor representante (aunque no el único) de esa doble moral al no condenar los crímenes de Gadafi.

Los árabes y especialmente las facciones libias que están luchando contra Gadafi sí tienen dos premisas claras sobre lo que quieren del resto del mundo. La primera es que hay que ayudar lo más pronto posible a salvar vidas inocentes. La segunda, que no quieren ningún ataque u operación militar de potencias extranjeras. El resto de países deberían escucharlos y dejar de improvisar, especialmente hay vidas humanas que dependen de ello cada minuto que pasa.

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