Gonzalo Maldonado

El divorcio exprés

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17 de March de 2013 09:07

Hay quienes aseguran que el divorcio unilateral, o 'divorcio exprés', debilitará a la familia ecuatoriana porque sentenciará a muerte a la institución del matrimonio. Quienes hablan así pierden de vista que, en estos tiempos posmodernos, los lazos familiares ya no se construyen únicamente alrededor de una pareja de casados -un papá y una mamá- sino que se desarrollan en torno a lo que se ha dado en llamar la 'familia extendida'.

Son clanes que se forman espontáneamente, donde varias figuras entregan y reciben protección y afecto cumpliendo distintos roles: el tío fungiendo también de padre; el abuelo siendo además proveedor vivienda y alimento; los medios hermanos cuidándose entre sí por la ausencia de sus padres y padrastros; la íntima amiga viviendo bajo el mismo techo y haciendo de tía y hermana; etc., etc., etc.

La estructura familiar ha mutado porque un número cada vez mayor de personas no sólo que se ha divorciado, sino que ha decidido no casarse jamás. ¿Por qué este éxodo masivo de la institución matrimonial? Albert O. Hirschman, un brillante economista que, entre otras cosas, se dedicó a estudiar los porqués del deterioro de las instituciones, tiene una respuesta.

En su libro 'Exit, Voice and Loyalty', Hirschman dice que el primer impulso de alguien inconforme con los resultados que le brinda una institución es dejarla: abandona una iglesia, retira a sus hijos del colegio o se divorcia. Prefiere dejar la institución en vez de vocear su protesta porque siente que sus quejas no serán escuchadas. Hace esto incluso si el costo de abandonar la institución es alto.

Este es el peor escenario, dice Hirschman, porque tiene que haber una fuga a veces demasiado grande de gente para que la institución comience a notar que algo anda mal con ella. ¿Qué hacer para que la persona vocee sus quejas en vez de abandonar la institución? Pues dándole a esa persona los mecanismos coercitivos para que sus quejas resulten en cambios institucionales palpables y no se queden en pura retórica, dice Hirschman.

El 'divorcio exprés' hace precisamente aquello. El esposo o esposa podrá exigir a su pareja que enmiende sus errores -aquí y ahora- pues tendrá la amenaza creíble de separarse para siempre de forma fácil y rápida. Si la persona amenazada desea conservar su matrimonio no tendrá más remedio que cambiar.

Este tipo de reglas fortalece a una institución porque permite que sus miembros tengan mayor control sobre ella y reciban beneficios tangibles por unirse a ella. Aunque suene paradójico, el divorcio unilateral aumentará la fidelidad hacia la institución del matrimonio. La gente seguirá casándose poco, pero habrá menos divorcios porque las personas pensarán mejor antes de cometer errores graves con su pareja.