Gonzalo Maldonado

¿Dinero fácil?

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Me entero por los noticieros que un grupo de indígenas del Cotopaxi ha sido estafado. Antes caían en la trampa de una supuesta compra de tierras o vivienda; ahora el cebo ha sido la supuesta compra de criptomonedas…

Por su nivel patrimonial y su cultura financiera, la mayoría de estos compatriotas debió limitarse a abrir una cuenta de ahorros o una póliza a noventa días, en un banco. ¿Por qué les pareció conveniente invertir en un mercado tan sofisticado y desconocido para ellos como el del Bitcoin?

Este grupo de personas fue víctima de su desconocimiento supino sobre la materia y también de su urgente necesidad de salir de la pobreza. Amos Tversky y Daniel Kahneman, dos sicólogos estadísticos que fundaron una nueva escuela de pensamiento económico –la “Economía conductual” o “Behavioral Economics”– demostraron que cuando alguien percibe una gran posibilidad de ganancia, es decir cuando cree que puede cambiar drásticamente su “statu quo”, está dispuesta a tomar riesgos muy altos sin pensar en las consecuencias. (Como el torero dispuesto a morir en una faena a cambio de la fama y fortuna que tendría, si llegara a triunfar).

Cuando existe una expectativa de mejora tan grande, sólo pensamos en la posible ganancia que podríamos obtener y no en las probabilidades reales que tenemos de ganar, explicaron Tversky y Kahneman. Por eso, tanta veces, las personas caen presa de estafas como las que afectaron a las personas del Cotopaxi. Lo que se requiere, entonces, es educación. Los mercados financieros –de acciones, futuros, metales, índices, etc.– son inimaginablemente gigantescos. Países como Chile y México ya se han insertado con éxito en estos mercados; el primero, por su proximidad con EE.UU. y, el segundo, por su cercanía con Nueva Zelanda y Australia donde están los mejores “traders” del mundo.

Ecuador podría crear toda una generación de operadores de mercados internacionales, aprovechando la ventaja que tiene para los inversionistas el hecho de estar dolarizados.

Los indígenas de Cotopaxi sucumbieron a la tentación del dinero fácil, a la posibilidad de salir de la pobreza de un día para otro; esa expectativa trastornó su razonamiento. Como es obvio, el dinero fácil no existe. Toda actividad humana –desde la ebanistería hasta la neurocirugía, pasando por el mercadeo y la computación– requiere esfuerzo y dedicación. Los mercados financieros internacionales no son una excepción. Ellos ofrecen una oportunidad enorme para que Ecuador compita en igualdad de condiciones por un pedazo del mercado que suma varios trillones de dólares por día. Pero para participar en aquellos mercados y tener altas probabilidades de ganar se requerirá un esfuerzo conjunto de las universidades, las empresas del sector financiero y el Estado.