Washington Herrera

Dinero electrónico sensible

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 14
Triste 1
Indiferente 27
Sorprendido 9
Contento 0
26 de mayo de 2014 20:58

Quienes han aprobado la Regulación 055 para la operación del llamado dinero electrónico parece que no han preparado suficientemente los elementos operativos e informativos que un mecanismo novedoso requiere. Esta Regulación, dictada sin tener claro su reglamento y sin definir en qué balance se registrarán estas operaciones electrónicas, supone un manejo muy cuidadoso, responsable y profesional.

El diario EL COMERCIO da cuenta en su edición del 23 de mayo/14 que el Presidente del Banco Central abandonó la reunión con la prensa a los 30 minutos de iniciada la fase de preguntas, lo cual denota inseguridad del funcionario o temor de no poder o no querer responder otras preguntas, actitud que más bien podría sembrar dudas e incertidumbres.

Cuando los funcionarios han dicho que el dinero electrónico será un medio de pago como son las monedas fraccionarias que hoy circulan, están diciendo que van a respaldar con los activos del Banco Central porque se trataría de una emisión, pero ¿qué sucedería en épocas de vacas flacas? A esta preocupación deben dar una respuesta satisfactoria.

Cuando han dicho que es similar a las tarjetas de débito, que están funcionando bien, no se advierte la necesidad del dinero electrónico. Cuando dicen que será como los cheques y las transferencias electrónicas, que ahora funcionan bien, uno no se explica la utilidad del dinero electrónico.

Pero más inquietante es que argumenten que quieren disminuir el uso de los billetes porque cuesta 3 millones de dólares anuales, lo que es irrelevante frente a la confusión que se está formando por la opacidad. Tampoco se ha dicho cuánto costará a los usuarios el uso de este mecanismo para comparar con los existentes.Además, el Presidente del Banco Central habría dicho que las preguntas y consultas se hagan por correo electrónico, mostrando su predisposición a evitar un debate público sobre un tema que nos concierne a todos.

Esto resulta francamente injustificable. Un país dolarizado necesita transparencia total y no puede aceptarse una opacidad deliberada, porque entonces se exacerba la desconfianza sobre el manejo futuro del mecanismo. Cuando se dice que este servirá como medio de pago de obligaciones públicas se debe poner inequívocamente en la norma legal que no se refiere a que el Estado, por ejemplo, va a pagar sueldos con este dinero.

En fin, no hay un reglamento claro ni funcionarios que expliquen serena y sapientemente, todas las inquietudes razonables y apolíticas. La idea puede ser buena y práctica, pero se debió dialogar antes de su expedición, porque en materia de manejo de dineros la sensibilidad de la población es muy alta.

A veces la falta de información correcta y amplia, conspira con la viabilidad de las decisiones. Cuidado con meter impunemente el dedo en el ventilador.