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Como muchas otras viejas realidades que se creían superadas o pertenecían a la larga noche de un mundo que no existió, la etapa de los dilemas está de vuelta. Las angustias y prioridades ahora son, otra vez, el pan de cada día. El dinero es un bien escaso que no alcanza para hacer todo lo que con capricho y poca prioridad antes se hizo y deshizo. Ahora falta hasta para cosas esenciales. Y como no existe un orden de prelación, las decisiones sobre que hacer y que no, no salen de una planeación sino de la improvisación.

Otra vez aparece la avestruz en la historia nacional. Se utilizan eufemismos o en mayor proporción aparecen los sofismas para justificar lo inexplicable, mientras el tiempo corroe los cimientos de la organización económica. Ya casi todo está contaminado. Hay pocas excepciones que confirman lo que ocurre, pero no faltan quienes con una fe que parece del carbonero, niegan su existencia.

Dónde está la lógica sobre lo que ocurre con SOLCA. No le entregan lo que le corresponde y recibe palos por pedirlos. O con el sistema de salud privada, cuya situación podría llegar a ser dramática si no se da una solución, oportuna y justa a las deudas vencidas del gobierno y del IESS. Y esto porque les requirieron sus servicios para cubrir los programas de atención universal de salud.

Las cifras sobre esta morosidad pública superan algunos cientos de millones de dólares…. Pero, pobre de aquel que lo reclama. Ahí aparece otra avestruz. ¿Qué pasaría si algunas instituciones no pueden continuar ofreciendo sus servicios, precisamente porque las acreencias públicas les han estrangulado sus finanzas? No se ha visto nada igual en la historia de las crisis nacionales. Nunca se contaminó esta actividad. Se salvaron los que no firmaron los convenios con el IESS. Son pocos, pero fueron previsivos. A la final, está en juego la estructura privada creada con mucho esfuerzo para atender esta necesidad fundamental de la colectividad. El gobierno debe resolver el dilema poniendo alta prioridad a esta situación. ¡Si la salud no es vital, qué lo es! Aquí se ve si hay sentido social en la política pública.

Y este es sólo un ejemplo. El caso de las dos universidades de post grado, la Andina y la Flacso, reafirman el desorden del inevitable ajuste fiscal. Cómo puede a estas alturas, nueve años después, cuestionarse el apoyo público a este servicio indispensable y coaligado con el futuro de nuestro país. ¿Acaso se las quiere estatizar, porque sin los recursos públicos es posible que no sobrevivan? ¿O se querrá encarecer este servicio para volverle más elitista? Otro dilema a la vista.

Y así hay muchos más. Lo del IESS cae en este bolso. Por aquí, en este mundo material se ve cual es la ideología que gobierna el país...