Alfredo Negrete

Difícil resistencia

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9 de May de 2013 00:01

En un ensayo extraño vale comparar los sucesos electorales que sufrieron Álvaro Noboa en su primera participación en Ecuador y recientemente Henrique Capriles en Venezuela. A pesar de muchas diferencias hay una similitud importante. Fueron víctimas de fraudes liderados por organismos electorales desfavorables a verificar las evidencias y muy satisfechos porque no alcanzaron el triunfo.

Las diferencias son muchas, empezando porque el ecuatoriano siguió bregando solo y depredando el caudal que mantuvo inicialmente hasta que llegó a la nada. Capriles, por el contrario, tiene la mitad del electorado y probablemente de la sociedad; además, es muy difícil que pueda dar marcha atrás rondando por el mundo o en su propia tierra.

Álvaro Noboa vivirá en el exilio hasta que su participación electoral sea necesaria para el Régimen. Pero para Capriles la situación es mucho más compleja.

La resistencia contra un Régimen democrático en las formas pero dictatorial en el fondo es difícil y desalentadora. El venezolano tiene un frente electoral pero no un partido estructurado. Además del reconteo e impugnaciones no se conoce de otros objetivos convocantes. El antichavismo podía generar una prolongada resistencia, pero es difícil que suceda lo mismo con Maduro. Y hay que añadir una situación excepcional como es la de no enfrentar a una dictadura represiva que es un elemento de gran poder militante. Caso distinto en la propia Venezuela se dio con las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez, así como en los procesos que se dieron en Chile y Uruguay; lo de Argentina fue diferente, ya que ayudaron Galtieri y la señora Thatcher.

Capriles cuenta a su favor con una inminente explosión económica, insólita en un país petrolero, pero por los índices inevitable. También debe añadir en su escasa cuenta de ahorro político un entorno internacional en el cual la Alba sufre la misma enfermedad terminal del mítico Chávez; una decisión de EE.UU. de aplicar una soga similar a la de Cuba y un conjunto de países de América y Europa que tardarán en olvidar el fraude y la legitimación de un Mandatario que nunca debió constitucionalmente ser encargado del poder y menos proclamado luego de cinco horas de un secreto escrutinio electrónico.

Como muchos en América Latina, Henrique Capriles tiene por delante meses o años de trabajo a tiempo completo. Deberá integrar un equipo, de alta calidad para el seguimiento de la economía y una red de análisis de las leyes que incidan en una mayor concentración del poder. Pero le faltará mucho más. En el campo político en tiempo no electoral es difícil mantener la militancia y la movilización. Pero es una condena que impone la reivindicación de su patria. Muy diferente y más cómodo estará Alvarito, el cual será un Robinson Crusoe en una isla muy distante del poder, pero más ético que la desidia o el miedo que marcan a otros potenciales adversarios del correísmo.