María Cárdenas R.

Pura ficción

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La insoportable vanidad de ese ser, nos lleva, rápidamente, hacia el camino que nunca quisiéramos caminar, más cuando lo vemos a diario en la información mundial. Claro, son periodistas y reporteros corruptos, faltos de seriedad y llenos de inigualable imaginación, inventores de realidades, reporteros de cuentos de hadas. Inescrupulosos cuenta cuentos de noches de terror, de fantasmas de uniformes rojos, no en bosques de verde esperanza, sino en encrucijadas de cemento y altos edificios. La inventada ideología persigue a quienes piensan distinto, a quienes buscan paz, libertad para pensar y fuerza para actuar. Las cárceles donde guardan a los diferentes, son de barras de caramelo, proveniente, no de los famosos y verdes cañaverales productores de riqueza sino, de los pozos de petróleo que alguna vez brindaron bienestar pero que ahora, parte de la increíble historia, son los creadores de miseria, porque los monstruos del norte decidieron ser los malos de la película y usan su invencible fuerza para dañar a los buenitos. Pura ficción, de la mejor calidad, como para premio Pulitzer.

Los fotógrafos son expertos del photoshop, creadores de imágenes de otro mundo, donde garroteros persiguen a quienes necesitan comida para sobrevivir. Largas filas de personas, copiadas y pegadas, creativamente, sobre la pantalla del computador. Así, inventan escenas de personas siendo golpeadas en las manifestaciones que se dan con toda libertad, como los cacerolazos que, a veces, pegan en el blanco.

Palabras, comas y puntos, que, ordenados, en un desorden creativo, permiten que, algunos, vean la realidad, mientras otros aseguran que todo es mentira, mentiras de la prensa corrupta, del imperio norteño y sus secuaces. El país paraíso de verdes en degradé, rico como ninguno, productor de cañaverales verdes y petróleo negro de la mejor calidad; hoy, convertido en un río de gentes, producto del juego imaginario de fotografías inventadas que gritan, según los súper inventores, para recuperar su libertad, su grandioso país.

Hay cientos, miles de estos locos corruptos, regados por la geografía mundial, inventando historias y contando cuentos de su propia imaginación sobre el país que idolatra a Bolívar, convirtiendo a este héroe, sin vergüenza alguna, en un personaje casi cómico que olvidó sus propias palabras y su indomable e incansable búsqueda de la libertad. Desfigurada la historia por perpetuados títeres en el poder. De admiración la creatividad de los que escriben palabras por escribir y crean fotos porque les tienta su propia imaginación, basándose solamente en su mentirosa y corrupta imaginación, tan florida que parece casi increíble; tan increíble que se asemeja a la realidad. Pero los cuerdos, los sabios, los del poder hablan de los mentirosos, de los corruptos, de los inventores de historias no verdaderas, callando con sus verdades, las mentiras de los que son más, de los que hablan la verdad.

Estimados lectores, este cuento es pura ficción. Proveniente de una mente llena de ficticias imágenes, creatividad, imaginación tan real que casi parece verdad.