Óscar Vela Descalzo

Diálogo de dictadores

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Compañero, la política tiene cosas tan curiosas como que, de pronto, aunque seas un tonto de capirote (que no es tu caso), un simple imitador del gran líder extinto (que tampoco), un garabato de dictador (ni por asomo) o un genocida irredento (exacto, como Hitler), si te sabes mover bien en los terrenos del poder (y el billete), si comulgas una misma ideología, si coreas dos o tres frases que me habrás escuchado, por más miseria y sangre que inventen, por más cadáveres que nos pongan en el armario y por más compatriotas que hayamos exiliado, mientras estés en la cumbre siempre tendrás a tu vera un buen número de cómplices y alcahuetes dispuestos a jugarse por ti.

No te rasques la melena, es normal que en este punto te sientas confundido. Pregunta lo que quieras. Iba a decir dispara pero a lo mejor te lo tomabas en serio y me desplumabas… Sí, a todos nos cae bien reírnos de vez en cuando… ¿Que cuál es la diferencia entre cómplices y alcahuetes? Es muy simple. La diferencia está en el grado de participación que se mantenga con el interfecto y sus actos. Te la pongo más fácil con dos ejemplos: habría complicidad en aquellos amigos que colaboran con nosotros en la provisión de armas y personal entrenado para reprimir, atacar y someter a los opositores en las calles.

Así se habla, colega, jamás hemos reprimido, atacado ni sometido a nadie, por tanto, si no hay crimen no hay cómplices… Habría alcahuetería, en cambio, si ante los crímenes de los que nos acusan injustamente, uno o más coidearios regresaran a mirar a otro lado, o guardaran silencio, o nos llamaran con amabilidad y dulzura al diálogo, o nos recibieran en su casa con honores como no si nunca hubiéramos matado una mosca (que es el caso).

¿Qué si son necesarios los cómplices y alcahuetes? Por supuesto, son claves cuando los otros nos acusen (algo inevitable, ya sabes lo que es la miseria). Los cómplices serán tus colaboradores, tus socios, tus hermanos de sangre, ideas (y de celda si es que algo se torciera, toco madera). Pero los alcahuetes también juegan un papel preponderante, no creas…

Por ejemplo en las votaciones de juzgamiento cuando se hacen los idiotas o cuando votan directamente a tu favor porque están en contra de los que sabemos, o cuando no se suman a esos que te condenan sino que nos convocan a conversar y lanzan plegarias públicas por nosotros (también por las supuestas víctimas que se inventa la prensa porque no les queda otra, no van a quedar ellos del lado oscuro cuando siempre visten de blanco inmaculado y van por ahí regalando bendiciones…).

Los alcahuetes vendrían a ser nuestros embajadores honoris causa, compañero, los que cantan nuestras letras: alerta que camina… eso mismo... Bueno, toca volar, colega. Hasta la victoria siempre, pero ojo, en la derrota si te he visto no me acuerdo, no vaya a ser que resultes cómplice de un gallinazo abusador o de un cuervo criado en casa, que para pájaros estoy yo, el Twitter que me dicen…