Abelardo Pachano

La deuda pública está de vuelta

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27 de May de 2011 00:03

Hace apenas tres años el Gobierno decidió declarar como ilegítima, entre otros calificativos, a una parte de la deuda pública externa. Posteriormente, como se conoce cambió su postura, la reconoció parcialmente y pagó el capital reducido a los tenedores.

Se han hecho diversos cálculos sobre los beneficios de esta operación sin tomar en cuenta los perjuicios que ocasionó en la imagen y nivel de Riesgo del País en los mercados internacionales. Un ejemplo del estrago se ve en el costo de la nueva deuda: mientras Panamá paga por sus bonos a cuatro años menos del dos por ciento, el Ecuador reconoce más del siete. Ahí está un daño clarísimo.

Supongamos para facilitar este análisis que el ahorro de esta recompra forzada, con manejos del mercado altamente cuestionados, se refleja en la reducción de la deuda externa entre los años 2008 y 2009. Si es así, el presunto beneficio, según datos del BCE, habría sido del orden de los 3 600 millones de dólares.

Pues bien, todo ese esfuerzo reivindicador del honor nacional, que vino acompañado de la calificación de la deuda como “el dogal” de los países pobres, desapareció de un plumazo. Ahora vuelve otra vez y con una velocidad vertiginosa. Veamos cuatro números para confirmar lo dicho.

En el 2009, la deuda pública total fue de 10 230 millones de dólares. Representó el 19,7% del PIB. En el 2010 regresó a los niveles previos a la declaratoria de ilegítima: 13 340 millones de dólares, equivalentes al 23,4% del PIB. En un solo año aumentó más del 30% y lo hizo a pesar de contar con un ambiente internacional estupendo para los intereses del país, pues el precio promedio del petróleo ecuatoriano fue de casi 73 dólares el barril.

Para el año que transcurre, las condiciones han mejorado aún más. Los mercados mundiales trabajan de una manera sostenida en favor de los dividendos nacionales. El petróleo se vende a 100 dólares el barril. Hay también más ingresos tributarios y a pesar de ello, si se cumplen los postulados codificados del Presupuesto, el Gobierno deberá endeudarse-en términos netos, es decir adicionales a los actuales- en otros 3 000 millones, con lo cual la cifra bordearía los 16 500 millones de dólares-que no incluye los Cetes-, nivel muy parecido al de la deuda que estranguló al país en el año 1999. Lo que se consiguió en años de austeridad y recursos fiscales muy limitados, se lo perdió en dos de abundancia.

Se dirá que ahora el PIB es el doble del de aquella época y que por lo tanto la relación con el endeudamiento no tiene la connotación de angustia de esos momentos. Así es. Sin embargo, la voracidad del gasto público reconstruye con una vehemencia digna de una causa superior este problema que se suponía no formaba parte de la prédica del actual Gobierno. La deuda está de vuelta.