Jorge G. León Trujillo

Despolitización y apatía electoral

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21 de January de 2013 00:00

La elecciones son efervescencia de definiciones y propuestas; una escuela de democracia, por el pluralismo en acción y el mayor nexo que se da entre políticos y ciudadanía con el intercambio de ideas. Con el debate, uno se hace una idea de los temas, identifica prioridades, opta y se siente parte de las definiciones.

Para ello se necesita deliberación, por la cual diversas ideas y definiciones llegan a la vida pública. Se requiere no solo diálogo sino réplicas y contrarréplicas para que la idea de alguien adquiera diversos significados para ciudadanos y políticos.

Pero Ecuador está viviendo una apática campaña electoral y se ahonda la despolitización. Casi no hay debates de fondo.

Hay poco fervor electoral. Correa, con su fuerte aceptación, con todos los medios que usa -legales o no- y sus ingentes recursos, no suscita la participación de la gente como antes; hasta hay gente organizada que se desplaza de una a otra concentración e igual que en sus contramarchas, deben participar funcionarios. Si Correa, experto en tarimas y escenarios para impactar y figurar que las masas le ensalzan, vive esta resaca electoral, indica que hay más apatía que entusiasmo electoral.

Menciono sólo tres explicaciones. La hipótesis que ya se sabe quien ganará, hace perder entusiasmo electoral. La democracia pierde, sin el encuentro ciudadanía - políticos.

Ecuador ya no vive posiciones tan contrastadas sobre problemas clave, el contraste en las propuestas no es tan nítido. Hay así menos aspectos para disputarse.

Es más bien Correa quien suscita definiciones por o contra. Pero la polarización que Correa alimenta, lleva a la despolitización. Las personas no se definen ante ideas, sino ante sus actitudes, o sobre lo que su propaganda ha construido como “verdad”. La política está así vaciada de sentido, no tiene razones, es reducida al contenido de la propaganda. Frente a una “verdad” construida día tras día, los contrincantes casi no tienen espacio para contrastar ideas o programas; se limitan a escuetos anuncios de propaganda.

Todo ello desdice de la democracia o de una competencia leal. La sociedad es la gran perdedora, en lugar de construir razones se atrinchera en la simple polarización y en la indigencia ante el debate. Son los efectos conservadores de la polarización, de la personalización del poder y de reducir la política a la gestión que una visión tecnocrática ha impuesto como gran justificación de la acción política. Más poder concentrado, más polarización, desvirtúa la democracia y la visión tecnocrática la remacha pretendiendo que la gestión es mejor que la deliberación pública.

Ecuador incrementa esta dinámica conservadora de privarse de razón, con lo cual acabará desprovista de orientación, arrinconada en sus creencias y adhesiones primarias. Otro modo de engañarse a sí mismo y de desperdiciar la historia.