Walter Spurrier

El despegue, en espera

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26 de June de 2012 00:13

La firma del contrato con la empresa de capitales chinos Ecuacorriente para la explotación del campo Mirador tuvo lugar en marzo 5. Fue el arranque de un muy esperado período de expansión minera, como destacamos en artículo de marzo 6.

Un segundo contrato, tan importante como el de Mirador, debía firmarse esos mismos días con Kinross por Fruta del Norte (FdN). Ambos yacimientos polimetálicos son de importancia mundial y están en la Cordillera del Cóndor, siendo Mirador esencialmente cuprífero y FdN aurífero. Ecuacorriente tiene en la misma zona un segundo yacimiento de similar importancia, Panantza-San Carlos.

También listos para entrar en desarrollo y explotación están dos yacimientos auríferos menores en Azuay. Detrás de estos cinco hay numerosos otros prospectos en proceso de exploración, algunos de los cuales serían desarrollados más adelante.

Pero el proceso se detuvo.

Los ejecutivos de Kinross no aprobaron el acuerdo no vinculante que sus negociadores habían alcanzado con el gobierno. Resulta que si bien FdN es un estupendo proyecto minero, la dureza de las condiciones económicas que requiere el gobierno lo tornan menos rentable para la empresa que minas de similar importancia que tiene en Mauritania y Chile. Prefieren destinar sus recursos a desarrollar la africana y explorar la chilena. Se anunció una inmediata reanudación de negociaciones al más alto nivel entre gobierno y empresa para superar los obstáculos y que FdN siga adelante. Se esperaba una solución inmediata.

Han pasado 5½ meses, y nada.

En su portal, Kinross informa que “continúan las negociaciones con el gobierno ecuatoriano sobre un paquete económico fortalecido con respecto a FdN con el objetivo de alcanzar acuerdos equilibrados para la explotación del proyecto y protección de la inversión”.

Mientras se espera la superación de las diferencias del gobierno con Kinross, el jueves pasado IamGold, minera canadiense cuya subsidiaria ecuatoriana tiene los derechos a Quimsacocha, uno de los dos pequeños yacimientos auríferos en Azuay, anunció que vendió esta subsidiaria a INV Metals.

Según el analista del diario canadiense Financial Post, el precio de venta, USD30 millones en acciones, es en principio bajísimo dado que Quimsacocha tiene 3,3 millones de libras de oro de alta ley. Pero explica: “El tema central es Ecuador. Hay enormes obstáculos políticos para las mineras que esperan operar allá, incluso un infame impuesto a las utilidades extraordinarias”.

El Presidente es un negociador durísimo. Busca las condiciones más favorables posibles para el país, lo que no es de criticar, sino todo lo contrario, de apoyar. Pero la palabra clave es “posible”. Las condiciones no pueden ser tan duras que frustren el despegue de la gran minería.