Juan E. Guarderas

La desgraciada izquierda

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8 de March de 2013 00:03

No quiero alimentar lo que los franceses llaman un "faux débat", un falso debate, que se generó con el artículo de Vicente Albornoz del 10 de febrero "¿Será de izquierda?". Esto se da cuando el origen de la discusión no son puntos de vista opuestos sino un error conceptual.

Desgraciadamente, es necesario hacer algunas correcciones para impedir que esos errores trasciendan al público. En sucolumna, Albornoz argumenta que es una desubicación asociar 'libertad' con 'izquierda'; tras todas las cartas y editoriales oponiéndose a su argumento, publicó un segundo artículo para "argumentar que la izquierda ecuatoriana ha sido cómplice de un proceso de progresiva pérdida de libertad en nuestro país. Y eso es porque izquierda no es sinónimo de libertad." Esto es un error conceptual, como mencioné en otro artículo, la distinción entre derecha e izquierda nunca ha sido la libertad. El punto de quiebre entre la derecha y la izquierda tiene que ver con perspectivas sobre el principio de igualdad. La libertad sirve para distinguir las corrientes extremas de las moderadas.

Por ejemplo, la derecha busca mantener el status-quo de las clases favorecidas (según Le Dantec), la extrema derecha lo hará a la fuerza (como lo hicieron las dictaduras latinoamericanas de los 70), la moderada lo hará a través de cauces democráticos.

A sensu contrario, la izquierda busca promover la igualdad real de las personas (según Bobbio) la izquierda comunista lo hará sin mayores consideraciones a la libertad… etc.

Es decir, ni derecha, ni izquierda son sinónimos de libertad. Entonces me permito ofrecerle la frase corregida al señor Albornoz, de forma gratuita: "Quiero argumentar que la izquierda ecuatoriana ha sido cómplice de un proceso de progresiva pérdida de libertad en nuestro país. Y eso es porque esta es una izquierda extrema".

En otras palabras, construir un discurso en torno a "la igualdad no es sinónimo de libertad" (recordemos que la política es una dinámica de diadas donde si se dice algo de una, es forzosamente en oposición a la ideología contraria) es tan sinsentido como denunciar el movimiento de caderas cuando se compara la salsa y el merengue.

De todas maneras, la izquierda históricamente cuenta con mayores batallas a favor de la libertad que la derecha. Desde el decálogo constitucional de derechos y libertades, pasando por la abolición de las prohibiciones a las mujeres, estos progresos han sido en su momento banderas de lucha de la izquierda.

Ambos lados de la diada son susceptibles de críticas genuinas. Pero para evitar falsos debates hay que tener rigor técnico y solidez conceptual; sino nos arriesgarnos a acusar, tanto a la derecha como a la izquierda de falsos pecados.