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26 de January de 2013 00:01

Desdoblarse en dos identidades es difícil para cualquier persona, mucho más para el Presidente-candidato que debe desdoblarse en Presidente y candidato.

Se ha intentado resolver el problema con una licencia temporal del Presidente, pero el candidato sigue llevando a cuestas al Presidente. No solo porque continúa con el necesario aparato de seguridad sino que su palabra sigue siendo la del Presidente y no la del candidato.

No es lo mismo la oferta de un candidato que la oferta de un Presidente. Tomemos el ejemplo de un posible subsidio a los medios que no puedan pagar los incrementos salariales. Aunque fuera el candidato el que ofrece, todos entienden que es una oferta presidencial y, como ya se sabe, en la emisión de los mensajes no importa lo que se dice sino lo que se entiende.

Los dueños de los medios de comunicación pequeños, amenazados con una crisis porque no alcanzan a pagar los nuevos salarios de los periodistas, deben estar pensando que la oferta de subsidiar el pago de salarios se debe a que ha mejorado la sensibilidad del Gobierno.

Un radiodifusor que comentaba el tema no cuestionaba el subsidio por sí mismo sino que se planteaba la cuestión de la lealtad. Si un periodista recibe la mitad de su salario de la empresa y la otra mitad del Gobierno ¿a quién será leal? No es el único problema; también deberán considerar el pago de horas suplementarias que debe ser calculado sobre la totalidad del salario, lo mismo que el décimo tercer sueldo, el fondo de reserva, las vacaciones y las indemnizaciones.

Los más suspicaces estarán pensando que comenzarán con el subsidio de los salarios y terminarán con el control de los medios de comunicación. Y otros presumirán que nunca llegará a reglamentarse el subsidio a los salarios pero ya quedó sembrada la cizaña que irá creciendo en las parcelas privadas de la comunicación. La vieja divisa de divide y vencerás, sigue vigente.

Las empresas privadas de comunicación no son las únicas que deben estar, perplejas, considerando las implicaciones del subsidio ofrecido por el candidato-Presidente; empresarios de otros sectores estarán preguntándose: ¿y si después se produce una elevación salarial que no pueda pagar una rama de la industria o de la pequeña industria y se resuelve con un subsidio estatal? ¿Terminaremos con empleados públicos en la empresa privada? No hay reglamento ni respuestas a las preguntas. Las autoridades, probablemente tan sorprendidas como los ciudadanos, dicen que el tema está en estudio. Hubiera sido mejor que digan que solo son propuestas de un candidato y que debemos esperar; si no gana las elecciones quedaría como anécdota y si gana las elecciones quedaría por ver si mantiene la oferta cuando empiece a gobernar. La respuesta de las autoridades prueba que no es posible, en la práctica, el desdoblamiento entre candidato y Presidente.