Marcelo Ortiz

2016: ¿el desastre económico?

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En nuestro país, que ha sido gobernado durante nueve años por un economista profesional con un título de alto nivel o PhD, parece imposible que lleguemos al 2016 con una crisis producto de la iliquidez de la caja fiscal.

Todos los pronósticos son pesimistas y agravados, porque no dejaron fondo alguno de ahorro. Más bien, con una creciente deuda externa que hace pocos días se aumentó en USD 1 000 millones, no de fuentes de crédito chinas, sino provenientes de Schlumberger, una firma francesa de servicios petroleros, que se pagarán con un precio del barril en el rango de los USD 26. El crudo se extraerá del magnífico campo Auca de Petroamazonas.
Sigue, en consecuencia, sin oírse ningún anuncio del poder absoluto sobre las medidas de austeridad desde el nivel presidencial y su entorno, porque es el petróleo el que garantiza la deuda, única fuente provisoria de dinero.

La Cepal -Comisión Económica para América Latina-, con sede en Santiago de Chile, antes de finalizar un año calendario, publica los resultados de sus estudios. Desde hace más de 50 años. El prestigio de sus trabajos sobre la economía regional se ha mantenido y consolidado. Adicionalmente, efectúa análisis para determinar cuáles países tienen un alto rendimiento para seguir sus rutas exitosas.

Y al término del 2015, la Cepal ha presentado sus estudios para destacar el crecimiento del Producto Interno Bruto-PIB, ubicando a Panamá con el indicador más alto del 5,9% que subirá al 6,2 el 2016, seguido de Bolivia con 4,5 actual y que continuará con esa cifra. En tanto que Ecuador baja al 0,3, acercándole al desastre argentino con 0,8.

Asimismo, puntualiza el desastre de Venezuela del -7,1 actual al -7,0 el próximo año, y da una posición estable a Colombia con 3,0% superada por Perú con 3,4, Costa Rica con 3,3 y Paraguay con 3,0, países latinoamericanos con éxito en sus finanzas públicas.

En tanto que Brasil, el gigante sudamericano, tiene -3,5 y llegará a -2,0% el 2016. Y su PIB es de cifras rojas o de máximo decrecimiento, que empobrece a la población y debilita a la presidenta Dilma Rouseff, al extremo de que cada vez hay crecientes multitudes en las calles que piden su renuncia.

La cifra negativa de crecimiento de la economía ecuatoriana le coloca en el último lugar en la región. Este factor se suma a la ausencia de capitales externos de inversión, a la baja creciente de depósitos que anuncia el sector bancario y al mantenimiento de millares de burócratas en el rango de salarios sobre 10 sueldos básicos; mientras es evidente, que constituye una ridiculez aumentar 12 dólares al salario básico de 354. Por eso, el 2016 aumentará el empobrecimiento del pueblo.