Oswaldo Jarrín R.

Desastre continuado

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Columnista invitado

La seguridad no es cuestión de discursos peor aún sin son político ideológicos, con los cuales se mantienen al país hasta hoy, sin una Política de Defensa y Seguridad, (Estrategia sin Política, ELCOMERCIO, 12 Marzo, 2015).

A pesar de haber sufrido un atentado terrorista y un ataque sucedáneo por parte de grupos narcoterroristas, no se han esclarecido sin embargo que el ex Presidente de la República había tenido información anticipada, ni se mentó el tema en su arreglada comparecencia en la fiscalía del Guayas.

Hay incumplimiento de la Constitución y de Ley Orgánica de la Defensa y una confusión entre los niveles de la conducción del Estado; es decir entre el político estratégico y el estratégico militar además de mantenerse una pasmosa continuidad.

El ex Ministro de Defensa Ricardo Patino, dijo haber enviado 100 efectivos para “blindar al máximo la frontera norte, ante eventuales coletazos del proceso de paz de Colombia”; obviamente con el discurso ofrecido se daba continuidad al atropello realizado a leyes militares, división interna de la institución violando el régimen interno de las Unidades Militares; incluyendo procedimientos políticos al interior de la institución, reducción de FFAA y un “trabajo esforzado” para la implementación de una Fuerza de Tarea Conjunta con las fuerzas militares de Colombia.

Prevalidos de la enmienda constitucional se aplica una fusión militar y policial que desconoce la cadena de mando creando subordinación a autoridades externas a la institución militar, con lo cual se desprofesionaliza y desmoraliza al militar por cumplimiento de tareas que no son de formación militar.

Así se ha comprobado cuando la Fiscalía de El Oro, asume el mando operativo “Tropezón” para destruir bodegas clandestinas. Con el ECU 911 para monitoreo del contrabando, con un intendente de Policía para el operativo anti delincuencial “Pionero”, con Aduanas para incautar maíz, cebolla y de arroz.

Por consiguiente, es de enorme gravedad desprenderse de la potestad de comando para que Oficiales ecuatorianos se integren a los Estados Mayores de las Fuerzas Militares de Colombia y conformar una Fuerza de Tarea Conjunta (Combinada) entre Colombia y Ecuador, como si fuera una sola amenaza aglutinando a los diversos grupos disidentes de las FARC, narcotraficantes, ELN, crimen organizado y paramilitares; razón por la que se les considera como híbridos y mutantes.

La “seguridad cooperativa” ha sido una política de Estado mantenida por varios gobiernos, gracias a la cual el Ecuador es distante del conflicto interno de Colombia; ahora se pasa a una “seguridad colectiva”. Se entrega nuestras Fuerzas a la iniciativa de Colombia, sin el respeto e independencia que se merece el Ecuador.

La seguridad cooperativa, no es una alianza se basa en el consenso y combate a las amenazas preservando nuestra soberanía.