Walter Spurrier

Desafíos 2014

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31 de December de 2013 00:03

Que el año que se inicia mañana será duro, reconoce el Presidente, lo que se debe a que el precio del petróleo apunta a la baja. O el Estado recurre a más endeudamiento externo, o tendrá que reducir su ritmo de inversión.

Dentro de la estrategia del Gobierno de cambio de matriz productiva con un sesgo estatizante, es poco probable que haya mayor inversión privada para que tome la posta de la declinante inversión pública.

El sector favorito de los inversores privados ha sido la construcción inmobiliaria: el modelo de crecimiento del "buen vivir" es favorable a la producción para el mercado interno.

El auge de la construcción en parte se debe a los créditos hipotecarios del Biess a los afiliados. Pero se detecta últimamente una mayor lentitud en la aprobación de los créditos, que sugiere que el monto que prestará el Biess en 2014 será inferior al de 2013.

Diversos entes del Estado han dictado medidas que encarecen o traban los proyectos inmobiliarios. Una reciente disposición de la Superintendencia de Compañías afecta a los proyectos de propiedad horizontal, lo cual tendrá una particular incidencia en Quito, donde las familias prefieren un apartamento y no una vivienda unifamiliar.

Estas medidas en parte constituyen respuesta a los muy publicitados casos de clientes perjudicados por promotores inmobiliarios. Pero se trata de casos aislados, sin mayor relevancia estadística. No justifica paralizar una actividad tan importante, porque hay unos pocos promotores inescrupulosos. Hay mecanismos legales para perseguir a los tramposos y resarcir a los perjudicados.

Mientras que se desacelera la construcción, no es probable que se acelere la industria. Están en proceso de aprobación 3 000 normas técnicas, de las que unas pocas, destaca la metalmecánica, han sido discutidas con las industrias que tienen que cumplirlas. Las otras no, y las industrias tienen ahora que invertir en mejorar procesos y no en producir más. El sector industrial más dinámico, el de alimentos, tiene que ajustarse además a una muy restrictiva política publicitaria .

Producir para exportar no ha sido atractivo bajo este Gobierno, y esto no parece cambiar. Si excluimos el camarón, cuyo precio ha repuntado gracias a una peste que azota Asia, las exportaciones no petroleras sólo crecen 5% en los primeros 10 meses de 2013.

En el sector exportador, la ventana que se había abierto en los últimos años, el mercado venezolano gracias al SUCRE, se ha entrecerrado, afectando, entre otras, a las ventas de la industria automotriz, para la que el mercado venezolano es irreemplazable. El acceso al mercado europeo peligra.

La pelotita está en la cancha del Ejecutivo que deberá ver el panorama integral y determinar qué le toca hacer para que la economía no se desacelere.