Rodrigo Fierro

Tengo derecho a disentir

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Justamente porque la situación del país no da para hacernos ilusiones, se imponía un Diálogo Presidencial en el que los ocho candidatos se vieran obligados a elaborar políticas de Estado con el sustento debido y así tener cara para presentarse ante un electorado que dejó de ser ingenuo y se halla desconcertado ante un futuro incierto. Sobraban, pues, los demagogos, los desinformados. Sobraban, además, los comprometidos con los poderes fácticos.

Al final de aquel Diálogo, bien organizado y bien llevado, hecho infrecuente, los más, creo yo, nos sentimos más desolados, más desconcertados, más desplomados.

No quedaría piedra sobre piedra del actual Sistema Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. ¡Libre ingreso a las universidades! ¡Todos tienen derecho a escoger la universidad y la profesión que a bien tuvieran! ¡Universidades en todos los cantones del país! De investigación científica y tecnológica ni una palabra. De plácemes los dueños de las universidades de garaje que fueron clausuradas. La educación, negocio lucrativo como cualquier otro. Un solo candidato apuntando a la necesidad que tenemos de contar con tecnólogos bien preparados en universidades técnicas.

De nutrición, lo que todos sabemos: el 25% de los niños ecuatorianos padece de malnutrición crónica. La solución: ¡desayuno y almuerzo gratuitos para los escolares! ¿Y los niños de edad preescolar? Hasta los 3 meses de edad la corteza cerebral se halla en formación y es más sensible a la malnutrición, produciéndose retardo mental irreversible. Tan solo uno de los candidatos se refirió a un tema de salud pública: saneamiento ambiental (agua potable y alcantarillado) deficitaria en nuestro país. Del resto ni hostia en cuanto a prevenir las enfermedades. No hubo uno que se refiriera a corregir las deficiencias en micronutrientes, tal el caso del hierro. La anemia es una de las mayores causas de mortalidad materno-infantil entre las clases populares. Eso sí, construir clínicas y hospitales por todas partes. ¡Tan altruistas los inversionistas! El incentivo: ¡liberarles del Impuesto a la Renta de por vida! Se olvidan que en salud pública lo prioritario es prevenir las enfermedades.

De impuestos ¡que no quede uno! ¡Que desaparezca el SRI! Al tacho de basura la cultura impositiva que fue creándose; adiós a esa parte de los fondos recaudados destinados a financiar la educación pública. En contraparte, como no hay dinero ¡que vengan los inversionistas de todo el mundo! Capitales golondrina, desde luego; aquellos que le exprimen al limón y luego se van volando.

De independencia de la justicia, ¡todos! Inclusive los que hace pocos años directa o indirectamente participaron en la degradación del Poder Judicial. Es como para no creer.

Para las próximas elecciones. ¿El mal menor? Nada infrecuente en la historia nacional.