Carlos León Andrade

Depresión y suicidio

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26 de agosto de 2014 00:19

Robin Williams no murió a causa del suicidio; él murió a causa de la depresión. El cáncer puede provocar la muerte de muchas maneras horribles -convulsiones, neumonía, embolias, etc.-, y cuando alguien muere, no se dice murió con edema de pulmón ni embolismo, se dice que murió de cáncer. La depresión es tan malentendida y es un tema tan mal manejado, que es de las pocas enfermedades que en muchos, muchísimos casos, se hace sentir a quien la padece culpable de padecerla. A ningún diabético le dicen ponga de parte para bajar la glucosa. A ningún hipertenso le piden bajar la presión arterial a base de voluntad. A los depresivos se les hace sentir que no tienen fortaleza para sobreponerse, que les falta poner de parte.

 La depresión es una enfermedad, no es una elección de estilo de vida, así como uno no puede elegir tener o no tener cáncer, de la misma manera, uno no puede elegir tener o no depresión. La muerte de Robin Williams, un verdadero genio de la comedia, exitoso, famoso, pero al mismo tiempo una persona que ha sido víctima de la depresión que es la causante de su muerte, es un recordatorio del poder devastador de esta enfermedad que lastimosamente permanece dentro del grupo de trastornos estigmatizantes, lo cual hace que mucha gente que podría beneficiarse de tratamientos adecuados, no los busquen debido a vergüenza, desconocimiento o distorsiones acerca de esta enfermedad.

La depresión no es tristeza. Es cierto que muchos depresivos sienten una tristeza desproporcionada y muchas veces carente de motivo, pero un gran grupo de deprimidos no siente nada, tal vez una sensación de vacío existencial e incapacidad de sentir placer e interés por algo.

La depresión, al decir de quienes la han padecido, no es ausencia de felicidad, es carencia de energía para todo, es apatía, desmotivación, incluso para vivir.

La depresión no es debilidad. Es un trastorno médico complejo con dimensiones que abarcan lo social así como lo biológico y psicológico. Mucha gente muy fuerte y valiente para enfrentar situaciones difíciles y exigentes, puede deprimirse como consecuencia de modificaciones en la bioquímica cerebral que se deriva de una predisposición genética que hace más vulnerables al estrés. La depresión no siempre tiene un factor desencadenante, algunos depresivos debutan con depresión sin tener ninguna pérdida afectiva importante, ni situaciones psicosociales que la explique. La depresión no solo tiene síntomas psicológicos o emocionales, se acompaña de síntomas físicos como dolor crónico, alteraciones digestivas, alteraciones de sueño y apetito, aumento de la tensión muscular y uno de sus síntomas más molestos, el insomnio.

La buena noticia es que hay tratamientos efectivos y seguros, abordajes psicológicos y farmacológicos y mejor aún,la combinación de estos.

Cuando se sepa de alguien depresivo no le pidan poner de parte, pídanle que solicite ayuda.