Washington Herrera

El Deportivo Quito

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27 de December de 2011 00:01

‘Bailarín que danza con una pelota leve”, dice del futbolista el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien tiene por qué saber pues su país ha superado a sus enormes vecinos como el Ecuador lo ha hecho con Colombia y Perú. Ninguna actividad concita tanto interés en las multitudes como el fútbol. Es un imán que atrae incluso a quienes nunca han ido a un estadio ni han practicado deporte alguno. Y me estoy refiriendo al fenómeno mundial, a lo que ocurre en todas partes y en el Ecuador también. Incluso su penetración en la cotidianidad de la sociedad cubre a hombres y mujeres, de toda raza y condición y constituye una práctica democrática por la masificación y la pasión popular que transmite cada vez a más personas, a medida que se ha desarrollado la transmisión instantánea y globalizada. En nuestro país la Selección nacional es un gran factor de unidad nacional que ya quisiéramos que ocurra en nuestra geografía humana y en el ejercicio político de la sociedad. Por todo esto, el fútbol merece revalorizarse como una actividad esencial del convivir nacional.

Este en este contexto que deseo destacar al Deportivo Quito que ha logrado tres campeonatos en cuatro años, superando las frustraciones de cuarenta. Esto significa que se están haciendo bien las cosas, en una época que ya no solo es un deporte sino que es un negocio en donde ganan muchas gentes. Lo que ha hecho el Deportivo Quito es un ejemplo de honradez, pues no ha habido ayudas extrañas ni triquiñuelas que desdigan de la decencia deportiva. Los títulos han demostrado que se puede ser caballero y ejemplo para otras actividades de la colectividad ecuatoriana, conjugando los triunfos del juego con la eficacia del financiamiento y el buen trato a sus sacrificados atletas que entregan sus esfuerzos para satisfacción de hinchas y fanáticos.

Merecen felicitaciones los dirigentes que han triunfado sin pretender figuración política ni deseo de perpetuarse como tales, los jugadores que han se han comportado como buenos trabajadores del deporte y el cuerpo técnico que a base de sapiencia y serenidad han dado un ejemplo a los demás. Deportivo Quito es ya un equipo de trascendencia nacional y lo será más aún cuando alcance triunfos internacionales de resonancia, si la dirigencia logra armar un equipo de jerarquía y sin complejos para jugar fuera del Ecuador. Hay que seguir el ejemplo de la Liga y triunfar adentro y afuera porque solo así será verdaderamente grande, será un nuevo ídolo.

El Deportivo Quito es importante por su tradición y antigüedad, porque proyecta a la ciudad capital y seduce a un amplio sector de la base de nuestra pirámide poblacional, que lo sigue en las buenas y en las malas, fidelidad tiene un valor moral destacable, pues mantiene una esperanza y una ilusión, que es lo que falta en nuestro país de expectativas tristes.