Gonzalo Ruiz

Una salida democrática

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¡Alerta alerta que camina, el retorno a la sensatez en América Latina! Nuestro continente cargado de problemas e inequidades buscó en el populismo una tabla de salvación. Y se hundió.

Luego de décadas de gobiernos democráticos, que aplicaron recetas ortodoxas, los pueblos latinoamericanos regresaron a ver lo que creyeron era una luz al final del túnel. Así, en la legítima búsqueda de un cambio político y de justicia social se dejaron embaucar con el discurso revolucionario, las proclamas que reivindicaban algunas ideas del Libertador Simón Bolívar y pseudo socialismo del siglo XXI.

El embrujo de Hugo Chávez castigó al bipartidismo que abusó en Venezuela del poder que confería la abundancia del oro negro y forjó una alianza entre dos tendencias democráticas que mantuvieron inequidad y miseria, pese a la riqueza extraída de los pozos y sus millonarias reservas hidrocarburíferas.
Con Chávez llegaron los ofrecimientos, los compromisos, la ficción de la utopía y la unidad latinoamericana y el abuso de los subsidios clientelares y el populismo rampante. La mancha se expandió.

En Brasil, Lula buscó la equidad pero su gobierno se hundió en las redes de los aportes sucios a los partidos políticos. Y su heredera Dilma no sabe cómo salir indemne del embrollo del que ya cargan con serias imputaciones altos cargos políticos.

Evo Morales es un aymara de origen humilde. Con poca educación y una lucha gremial denodada logró captar el poder. Por primera vez un indígena llegaba al poder en un país con una innegable huella originaria y mestiza. Pero se regodeó en el poder y acaba de perder en un referendo en justa lid la posibilidad de prolongar su mandato más allá de 2020. Cabe reconocer que la economía boliviana ha estado manejada con orden y que los criterios de pluralismo y equidad denotan un avance.

El caso de Ecuador, de sobra conocido y sobrediagnosticado, muestra el cambio que abrazaba una tendencia progresista y con distintas ramas de la izquierda hoy criticadas desde el poder, atacadas con los discursos y superadas por el pragmatismo en una crisis evidente cuando el modelo se agotó del todo, nos agotó a todos y el Presidente se cansó un poquito.

De todas las naciones que se dejaron embelesar por el discurso revolucionario, Venezuela muestra el peor rostro. Hugo Chávez embaucó al ejército en su proyecto. Cerró medios y persiguió a periodistas críticos. Pero con el chorro de petróleo sembró poder político y dividió al país. A su muerte tocó con su varita mágica a Nicolás Maduro, pero las protestas, el hambre y la falta de alimentos hicieron crisis y la represión fue brutal. Varios dirigentes políticos están presos y el clamor mundial no importa al Presidente autoritario. Pero perdió las elecciones legislativas y la oposición prepara un proceso de revocatoria de mandato que ha de llevarse de modo democrático. La salida debe ser civilizada y legal pero rápida para frenar el desastre.