Jorge G. León Trujillo

Fin del proyecto Yasuní

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10 de June de 2013 00:02

En varios discursos y en una entrevista de TV, Correa anunció en los hechos el fin de la Iniciativa Yasuní-ITT, solo se han recogido USD 300 millones y ¿dónde están? dijo. Minimizaba lo logrado, no habría tiempo de espera, se evaluará en junio pero era crítico. No es nueva la postura, lo fue desde el inicio; la idea sirvió para construir imagen ecológica del Gobierno en el exterior. Hay mucho que decir sobre el proyecto, pero ahora que ya las cosas están cocidas, rompo el silencio de años hecho para no contravenir los esfuerzos de personas con convicción, no de ecologistas a conveniencia.

No participé en la presentación del proyecto porque sonaba a falso, el Presidente no compartía la idea. Esa noche habló más del plan B, extraer petróleo, antes que guardarlo bajo tierra a cambio de aportes extranjeros. Una idea discutible en sí, pero se decía era innovador que otros nos paguen para jugar a los ecologistas, antes que asumir por voluntad propia el dejar intocable el Yasuní, como corresponde si de asumir responsabilidades con lo propio se trata. Conste que la sociedad por ello construyó la idea de algo prohibido de tocar, al proteger su megadiversidad.

En los hechos, ya se preparaban los planes de extracción.

La sociedad debe saber optar y para eso hay que actuar y deliberar con transparencia. No con simple manipulación para encarrilar la población a una decisión. Vender el paraíso gracias a la minería o que la sociedad quedaría postrada sin ella es simple manipulación. Esa imagen de la minería indispensable y de lo mal informados que estarían los contrincantes es también abuso de palabras. Al inverso, pretender que todas las desgracias llegan con la minería es caer en lo mismo. La pregunta es si conviene o no la minería como sociedad, más allá de si el dinero es necesario o que se puede atenuar sus efectos desastrosos. Siempre necesitamos más dinero, más si actuamos como nuevos ricos.

Una sociedad que recibe la abundancia del cielo no necesariamente emprende un camino que a la larga será ventajoso, pues no es fruto de su esfuerzo. A la inversa, con pocos recursos pero con un proyecto de sociedad compartido, estará dispuesta al esfuerzo para ir lentamente a los beneficios pero lo logrará mejor y serán suyos, estará orgullosa de por vida; esfuerzos y resultados serán su mejor afirmación colectiva. Hay tantos proyectos de desarrollo en que quienes han puesto de lo suyo están orgullosos de los re sultados y se transforman como personas al haber innovado, por las circunstancias y sentido la fuerza del trabajo mancomunado. Eso es oro en polvo en un pueblo, vale más que miles de mítines con puño en alto. Así, lo que está en juego con la opción petróleo a toda costa y minería o no, no es hasta qué punto es destructiva, pues lo es, ni si dará o no recursos, claro que dará, aunque no muchos. Lo fundamental es la opción de sociedad que con este medio y otras rentas más promovemos.