Mauricio Pozo Crespo

¿Deflación y recuperación?

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El resultado de la inflación de febrero 2018 fue de 0.15% en términos mensuales y de -014% de forma anual. Es el sexto mes consecutivo con inflaciones anuales negativas, lo que técnicamente puede configurar un problema deflacionario. Al contrario de la inflación- es el crecimiento constante y permanente en el tiempo del promedio general de precios-, la deflación es la caída constante y permanente en el tiempo del promedio general de precios. Hay mucha literatura para combatirla inflación, sin embargo, no hay suficiente trabajo desarrollado para manejar un problema de deflación.

Los precios en una economía pueden caer en el tiempo cuando se produce un exceso de producción que no tiene respuesta en la demanda o cuando la producción es la misma pero la demanda se contrae. Obviamente puede también responder a una combinación entre ambos casos.

El caso ecuatoriano parecería responde más a un problema de demanda, es decir, las empresas no pueden colocar en el mercado toda su producción planeada a los precios vigentes porque la demanda no responde o porque ésta se contrae, lo que les obliga a reducir los precios. También ahora se observa con mucha frecuencia ofertas de productos donde se venden a los mismos precios pero contra la entrega de más cantidad, vale decir, venden un frasco grande y uno pequeño, más cantidad por el mismo precio. Esa es una figura que en la realidad esconde un problema deflacionario. Pero también hay productos que se ofrecen a precios menores.

Es absolutamente incorrecto sostener que la economía se encuentra en recuperación, como sostienen voceros del gobierno y algunos economistas autodenominados heterodoxos. Es técnicamente un error afirmar que estamos en franca recuperación cuando la economía está atravesando un problema deflacionario. La única posibilidad sería si la economía termina ajustándose totalmente por precios, es decir, si todos los precios de bienes y servicios caen y la oferta tiende a equilibrarse con la nueva demanda a precios menores. Sin embargo, esto demandaría que no se presenten precios “ancla” como los salarios, las tarifas públicas y otros, precios que por razones obvias no se pueden reducir.

La inflación anual está en cifras negativas desde hace 6 meses, pero las tasas mensuales han sido ligeramente positivas, por lo que haciendo un ejercicio simple para los siguientes meses, asumiendo lo acontecido en los últimos 6, la inflación a diciembre 2018 estaría, en una de las proyecciones en 0.55% anual y, en la otra, basada en un método de promedios móviles, en 1.19% anual. El resultado es igual, una economía estancada, sin deflación, pero en condiciones que no permitirán mejorar el empleo. Con deflación o cerca de ella, adicional a otras variables cono la décima caída trimestral de la inversión, insisto, ¿de qué recuperación económica pueden hablar?