Enfoque internacional

De la ambición al ridículo

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12 de July de 2013 00:03

Ya desde el comienzo todo el abordaje del asunto fue muy poco serio. El presidente Mujica hablando de "colillas" con una especie de seguimiento satelital, el prosecretario Cánepa afirmando que se iban a construir 150 hectáreas de invernaderos, su colega Alberto Breccia contando sus experiencias de "vuelo" personal en conferencia de prensa en horario central de televisión, transmitida en directo para todo el país.

Se decía que el Estado iba a plantar marihuana a gran escala, y la iba a repartir como forma de combatir a la pasta base. Algo tan realista y con tanto sustento científico como decir que a un ludópata se le va a regalar chocolate para alejarlo de los paños verdes.

Se pasó por el bochornoso episodio del proyecto de ley con un único artículo, con el cual el Parlamento renunciaba a su función fundamental, y delegaba en el Ejecutivo hacer lo que tuviera en gana, en un tema de semejante envergadura.

En medio de todo este disparatario, empezó a aparecer en la televisión una publicidad, firmada por una organización autodenominada "Regulación responsable", donde un grupo de personas, tan espontáneas y naturales como un muñeco de cera, fracasaban en su esfuerzo por leer en forma medianamente fluida un texto ideado por algún "experto", para convencer a las amas de casa de las bondades de la medida. Esto disparó una nueva polémica. Ante las naturales dudas públicas, se empezó a cuestionar el costo de tal campaña, y quién la financiaba. La respuesta oficial fue que se trató de una inversión de USD 100 000, aportados por grupos como el Pit- Cnt, la FEUU, o la ONG Ovejas Negras. Esto más que aclarar, oscureció el panorama. ¿Disponen la FEUU y las Ovejas Negras de semejante suma? ¿Está el Estado uruguayo gastando dinero de los contribuyentes en semejante disparate? Justo es decir que desde el otro extremo también se escucharon cosas absurdas como que la empresa Monsanto o el magnate George Soros, supuestos paladines del malvado capitalismo global, estarían detrás del proyecto, vaya uno a saber con qué pérfido fin.

Otra exhibición pública de los conflictos y perfilismos internos que han plagado este gobierno de Mujica. Pero que, sobre todo, muestra las consecuencias de esa política de querer rediseñar el país prescindiendo del resto de las fuerzas políticas. La ley uruguaya (vieja y sabia) a diferencia de lo que ocurre en casi toda América, no pena el consumo de ninguna droga. Porque entendió, en base a una visión liberal del Derecho, que las acciones personales que no afectan a terceros no deben ser castigadas. Hace un tiempo el diputado Lacalle Pou presentó un proyecto para habilitar el autocultivo, con lo cual se llenaba de forma racional el vacío legal en materia de acceso a la sustancia. Y se reflejaba un sentir social que, en tiempos de drogas realmente peligrosas para la convivencia social como la pasta base, entiende absurdo mandar a la cárcel a alguien por consumir o tener marihuana.

Pero no. A los legisladores del oficialismo no les parecía suficiente. Querían algo rupturista, algo removedor. Como desconfían tanto de la libertad individual, querían "regular". Buscaban algo que les permita salir en los diarios, asistir a conferencias por el mundo, y codearse con la élite "progresista" global, mostrándose como los abanderados planetarios de la causa de moda. Y para conseguirlo no han titubeado en hundir al país en esta discusión absurda, ridícula. Como si en Uruguay no tuviéramos cosas más serias y urgentes.