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Martín Dassum

Dailey Dailey es el apellido de un soldado de la Marina de los Estados Unidos de América, con quien tuve la oportunidad de conversar en un vuelo de Atlanta a Sacramento. Cinco horas de amena charla permitieron imaginar lo que pasó en Iraq durante la intervención de Estados Unidos a este país.

Con 16 horas de viaje, aún vestido con uniforme camuflado y rapado al ras y ya muy cansado, solo anhelaba llegar a casa y poder estar con su familia, a la cual no había visto desde hace 15 meses.

Su trabajo en Iraq estaba enfocado en la reparación de equipos, ya que sus conocimientos principales eran de mecánica. No participaba frontalmente en los combates como soldado de campo por lo que sus argumentos aún fueron más generosos que los que seguramente tenían sus compañeros que estaban participando en la línea de fuego.

“... Es una guerra a la que nadie desea ir, en la que no somos bien recibidos, que ha durado demasiado tiempo y cuyo objetivo es confuso. En un territorio al que no pertenecemos ni conocemos, con gente que nos apoya pero no nos aprecia y que realmente nos quiere fuera lo antes posible….¨ Estas son algunas expresiones que Dailey manifestó en su conversación, y que no escapan ni son diferentes a las opiniones que expresaban senadores y congresistas todos los días en la televisión y prensa estadounidenses.

Una guerra civil sectaria que tuvo raíces mucho más profundas que la intención de controlar el poder de un país o de las posibles diferencias de opinión en el modelo democrático que se quería aplicar. Un enfrentamiento entre sunitas y chiítas, que tiene antecedentes tan contundentes y tan poco modernos como los actuales generados por el Estado Islámico (EI). Fue una lucha sin final feliz ya que no dependió de cuantas tropas enviaron el presidente Bush y Tony Blair, o de cuanta contundencia militar tuvieron estas en la campaña militar dentro de Iraq, sino que dependió de la voluntad de cambiar de actitud y de objetivos, cosa que no ocurrió.

Más de 13 años han pasado, y los comentarios de Dailey aún son válidos. Ahora hay intereses internos de mayor trascendencia, el alcance de las acciones de EI es más extenso y más diverso, por lo que la dinámica es más compleja y amorfa, lo que requiere soluciones de mayor creatividad.

Van a existir más soldados Dailey y compañeros de este, que nos cuenten años después el desenlace que tendrá la intervención y ataque al EI en Oriente Medio. Ataque con el cual estoy de acuerdo, pero que lamentablemente tendrá peores resultados de los que se logró en Iraq. No hay mejores alternativas y el ataque es necesario, pero el resultado sigue dependiendo de quienes viven allí y su visión sobre lo que debe ser el mundo árabe y su interacción con el resto del planeta.