Washington Herrera

Cuatro años difíciles

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Como el presidente Moreno no aspira a la reelección tiene los suficientes grados de libertad para sincerar la economía en aras de aumentar el empleo adecuado, tan venido a menos. Aunque es difícil sustraerse de la turbulencia política debe atender también el tema económico y hacer todo lo que se pueda en el menor plazo. Por ejemplo debe seguir por el camino correcto de la austeridad con criterio social para disminuir la brecha fiscal que limita las perspectivas del crecimiento económico, que es el único objetivo concreto de un buen gobierno. Hay mucho que podar en la selva de organismos gubernamentales que se han creado sin orden ni concierto y se lo puede ejecutar sin disminuir la eficacia de la administración pública. Si sigue el dispendio el gobierno no tendrá la autoridad para plantear una mayor contribución de la población en caso de que la situación se vuelva inmanejable.

La racionalización de los subsidios es algo que no puede esperar más, sin lo cual la comunidad financiera internacional no hará préstamos a plazos y tasas convenientes. El costo político que se debe afrontar puede ser bajo, aplicando un sistema focalizado y gradual que sea bien explicado a la población, pues más tarde será muy difícil porque estos temas se vuelven mitos infranqueables como sucede ahora en Venezuela.

Por su parte los empresarios no pueden aspirar a que se disminuyan los impuestos vigentes porque se causaría mayor desempleo, menor demanda y una recesión económica contraproducente con los afanes de recuperación del desarrollo. Pero si tienen derecho a exigir que les devuelvan todos los impuestos cobrados en demasía de manera expedita . Como también es bueno aplicar a rajatabla el concepto de no exportar impuestos, sin vulnerar las reglas de la Organización Mundial de Comercio y del Tratado Comercial con la Unión Europea.

Para mejorar la productividad del sector productivo, tanto industrial como agropecuario y pesquero es necesario modernizar las condiciones tecnológicas de los procesos productivos y para eso se necesita más y mejores maquinarias y equipos. Para estimular esta modernización el gobierno debe facilitar la depreciación rápida de los equipos nuevos que se importen tanto para la producción existente como para la nueva. Entonces se revalorizarían los activos productivos y los empresarios se verían estimulados tributariamente para que sean competitivos en el mercado nacional e internacional.

Pero lo fundamental ahora es contar con un programa de gobierno realista y pragmático, para hacer las cosas con orden, con alta carga de reflexión, porque de lo contrario todo seguirá igual. Vegetativo, estancado. Es difícil tomar estas decisiones y más todavía instrumentarlas bien, pero hay que hacer el esfuerzo trabajando duro, ocupando bien el tiempo, con alto sentido de lo importante y de los intereses superiores de la nación.