Enrique Ayala Mora

Cuatro pelagatos

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eayala@elcomercio.org

Uno de los gritos más repetidos de los que concurrieron a la marcha del 1 de Mayo fue:
“Señor Presidente, ¿qué es lo que ha pasado? Que cuatro pelagatos le tienen asustado”.

Efectivamente, la gente percibe el inocultable nerviosismo de Correa por la movilización popular. Y, desde luego, el Presidente tiene motivos para estar asustado. Porque, más allá de que afirme que quienes protestan son “cuatro pelagatos” o que con su concentración iba a darle “ocho a uno” a los trabajadores, esta es una realidad pura y dura.

Correa sabe que la Marcha nacional unitaria del pueblo del 1 de Mayo convocada por el FUT y las organizaciones sociales fue una de las mayores manifestaciones de los últimos 40 años. En Quito superó con mucho a la concentración gobiernista. En todas las capitales provinciales y varias cabeceras cantonales la convocatoria de los trabajadores fue masiva.

Los llevados por el correísmo fueron muchos menos. En algunos lugares ni siquiera hubo marcha, porque se movieron en buses a la capital. En las provincias hubo más de 40 marchas y con ellas fue “cuarenta a cero” contra el Gobierno.

En Quito confluyeron autobuses de todo el país, que trajeron a somnolientos servidores públicos, especialmente de contrato, que asistían “voluntarios” a la corrida de lista y al reparto de sánduches; organizaciones de pobladores convocados con dádivas y amenazas; aspirantes a empleos atraídos con percudidas promesas, y varias congregaciones de oportunistas que antes apoyaron a Bucaram, Mahuad, Lucio y Álvaro Noboa.

El Presidente tiene motivo para estar nervioso porque sabe que la suya fue una “contramarcha forzada” presidida por la cúpula de su clientela política correísta, sin que apareciera en el escenario ni un solo genuino trabajador, ya que hasta los dirigentes laborales que apoyan al Gobierno prefirieron quedarse lejos de ese acto que nada tenía que ver con la conmemoración del trabajo y se ubicaron en la plaza de El Arbolito, protestando por el atraco al IESS.

Pero Correa está asustado sobre todo porque la marcha de los “cuatro pelagatos” tuvo mucha más gente que las que provocaron las caídas de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez. Como nunca, este 1 de Mayo expresó la unidad del pueblo: trabajadores, empleados, indígenas, negros, jóvenes, jubilados, amas de casa, desempleados, pequeños comerciantes, trabajadores autónomos, profesionales, colectivos de mujeres, defensores del ambiente y los derechos humanos, consumidores y excombatientes.

Correa está temeroso y frenético porque sus drones y soplones le informan que, más allá de las consignas de la dirigencia laboral que exigen rectificaciones, la gente grita cada vez con más fuerza: “Fuera Correa, fuera”. Y sabe que, tal como van las cosas, eso puede llegar a ser realidad.