Columnista Invitado

Cualidades de los presidenciables

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Carlos León-Andrade

¿Qué es lo que motiva a una persona para querer ser presidente de un país, con todo el nivel de estrés que eso debe conllevar, con la cantidad de problemas que tiene que enfrentar, más, si como en el nuestro la situación económica para los años venideros no se muestra muy halagüeña?
Según D. Lieberman, psiquiatra norteamericano, quien se refiere a los candidatos de su país, es que deben estar “locos”, en lenguaje vulgar, no en el sentido clínico del término.

Según Lieberman, existen cualidades que podrían impulsar a una persona a buscar la presidencia, enfrentarse a los rigores de una campaña y la presidencia, así como cualidades que ayudarían a disminuir o prevenir las consecuencias adversas en su salud mental.

Desde la psicología, las principales características que llevarían a una persona a buscar la presidencia son: narcisismo, grandiosidad y mesianismo. En narcisismo se entiende una sensación sobrevalorada de su propia importancia, pensarse especial, requerir de admiración excesiva y creerse merecedor(a) de una posición exaltada. Grandiosidad se refiere a aspirar a lo más alto de una escala y en política no es otra cosa que la presidencia de un país.

Mesianismo implica salvar o ayudar. En el caso de un candidato(a) presidencial, se refiere al creer, que él o ella es la respuesta a las necesidades de un país al cual va a, proteger, solucionar o salvar los problemas que lo aquejan.

Entre las características protectoras, desde el punto de vista físico, es deseable estar saludable , y tener stamina, (aguante) palabra que se volvió punto de discusión en el reciente debate de los candidatos norteamericanos y que significa resistir las demandas físicas de un cargo como al que aspiran. A esto suma otras cualidades psíquicas entre las que sobresale la resiliencia que significa la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas. Entre estas dos la fundamental es la resiliencia.

Un presidente se beneficiaría mucho desde el punto de vista emocional, de su control cognitivo, lo que le permitiría no reaccionar emocionalmente si no, refrenar sus emociones para que predomine la razón en la toma de decisiones.

Otra cualidad deseable es la compartimentación, que consiste en la habilidad de separar y contener asuntos o problemas y no permitir que estos interfieran cuando necesita enfocarse en otros asuntos de su trabajo o vida personal.

Finalmente se menciona como deseable a la capacidad de reencuadrar asuntos o situaciones, especialmente las conflictivas y verlas desde una óptica distinta, de una nueva manera.

Ojalá nuestros candidatos posean estas cualidades deseables y las indeseables sean de menor peso, pero debemos y deben recordar que son solamente humanos.