César Montúfar

¿Cuál crisis?

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 130
Triste 2
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 30

@cmontufarm

En realidad, todos los ecuatorianos debemos estar equivocados y solo el Presidente tiene la razón. Los síntomas de las dificultades económicas son siempre mal interpretados por quienes tienen mala fe o no creen que los grandes problemas económicos del país se superarán con citas del papa Francisco. En el Ecuador, señores, no hay crisis, reza la verdad oficial. Solo tenemos dificultades atribuibles a un contexto internacional adverso de apreciación de caída de los precios del petróleo.

El Gobierno ha dejado de recibir 5 000 millones de dólares este año y ahí está todo el problema (5 000 millones que contrastan con los 260 000 millones que más o menos ha gastado el Estado en los últimos ocho años). No hay que alarmarse. El Presidente tiene el control; él es sabio, prudente y posee un arsenal de creatividad a prueba de todo.

Solo hay un pequeño problema: Las cifras del propio Gobierno no cuadran con la verdad oficial. Y esas cifras indican, no solo que la economía decrece, sino que el Gobierno viene gastando por años más de lo que son sus ingresos. Por ello, quizá, resulta que el Fisco, durante esta era de genial manejo económico, no tuvo más que recurrir al endeudamiento, externo e interno, siendo que el endeudamiento público creció de 18,2% del PIB en 2011 a 32,6% en julio de 2015. Esta tendencia se engrosó sobre todo de deuda interna, la misma que se incrementó de 5,6% del PIB en 2011 a 12,2% en julio de 2015. Este porcentaje, vale decirlo, refleja el uso de muy “creativos” mecanismos como la disminución de los aportes del presupuesto del Estado al fondo de pensiones de la seguridad social o la decisión de octubre de 2015, emergente ante la falta de liquidez, de aumentar el cupo del Banco Central para comprar con sus reservas bonos del Estado hasta por 800 millones. Un creativo Gobierno, desesperado por recursos, que utiliza las ya escasas reservas del Banco Central, no para proteger su economía dolarizada ante shocks externos, sino para funcionar.

En realidad, y poniéndonos serios porque seria es la crisis que vivimos, las cifras del propio Gobierno indican que el manejo de las finanzas públicas ha conducido a un déficit crónico del sector público no financiero. Igualmente, en lo que respecta a la cuenta de capitales y de financiamiento, tenemos que, desde el año 2009, la inversión extranjera directa en el Ecuador representa menos del 1% del PIB. Solo le ganamos a Venezuela. Y ello, a pesar de que las economías dolarizadas necesitan tener un constante flujo neto de divisas, más aún si cae el precio de su principal producto de exportación.

Si a ello se suman la apreciación del dólar y la desaceleración de la economía china, junto al incalculable saldo económico que podrían dejar eventos naturales como el proceso eruptivo del Cotopaxi o el fenómeno de El Niño, el panorama no solo es el de una crisis, sino de una crisis estructural.

No se trata de unos cuantos indicadores negativos. Se trata de un cuadro global de descomposición de un modelo económico inviable, se lo reconozca o no desde la cúpula del poder.