Diego Rosero

Crimen: la guerra acá y en EUA

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20 de June de 2012 00:03

Las guerras con Perú del siglo XX dejaron unos 500 ecuatorianos muertos. Si 2 345 personas fueron ultimadas en 2011 en el país, los criminales matan 4 veces más por año que los caídos en las guerras del 41, Paquisha y Cenepa juntas. Los homicidios se han triplicado en los últimos 20 años; estamos perdiendo la guerra contra los delincuentes.

Desde los 60, EE.UU. también vivió un crecimiento del crimen, que se cuadriplicó hasta 1991. Entre las causas, observadores atribuyen 1/3 del aumento al sistema de justicia: en 1970 un reo pasaba tras las rejas 60% menos tiempo que si hubiera cometido el mismo crimen en 1960, en parte por reformas legales. También al “baby boom” de la postguerra, que amplió la proporción demográfica más proclive al crimen (jóvenes entre 15 y 24 años); a la migración de jóvenes afros del sur rural a villas miseria en ciudades del norte (40% de los presos son negros pero la mitad de las víctimas también); al auge del crack y otras drogas; a traumados veteranos de Vietnam; a niños que crecieron sin apoyo familiar.

La tendencia revirtió desde los 90 para todos los crímenes; el FBI reporta que en 2010 hubo la mitad de homicidios que en 1991. Razones: aumento de policías y su tecnificación. Millones de cámaras HD cuyas grabaciones se usan como evidencia. Baja de penas para reos que “cantan” para destruir bandas y mafias. Escáneres de placas vehiculares en sitios de alta criminalidad. Educación y empleo público para la minoría negra (obras públicas, correos, etc.)

Sobre todo, una sociedad harta de crímenes eligió legisladores que endurecieron las penas. Ya que muchos crímenes eran cometidos bajo influencia de drogas, penalizaron drásticamente su tenencia. Pero según el NYT se les fue la mano: hay 2,3 millones de presos hoy (¼ del total del mundo), con costos humanos y financieros altísimos (casi el PIB del Ecuador de 2010).

La crisis en EE.UU. desde 2008 le está forzando hacia prácticas europeas: encerrar a criminales no violentos por corto tiempo en celdas locales, sin mezclarles con los más avezados. Luego, darles libertad condicional (a veces con un GPS en su tobillo) e imponerles trabajo comunitario. Texas y California están llevando a más consumidores de drogas a tratamiento, con lo cual evitan beneficiar a microtraficantes que pretenden ser consumidores.

Comparémonos: Ecuador ya triplica la tasa de homicidios de Estados Unidos. Nuestras víctimas superan a las de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia ¡juntas! Los 263 caídos solo en la fronteriza Esmeraldas superan al condado Miami-Dade o a los de toda Bélgica… En esta guerra hay lecciones que aprender también de los anglos –incluso de sus errores– y de los europeos. La defensa de las familias debería ser la prioridad del Gobierno en lugar de distraerse en pugnas mediáticas.