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3 de January de 2014 00:01

Creí que toda indagación previa llevada a efecto por la Fiscalía era reservada. Creí que solo los involucrados en la investigación de un delito eran quienes podían intervenir. Creí que ningún señor, por importante que fuera, tenía acceso a las actuaciones fiscales, o a los documentos incorporados a la indagación. Creí que a los investigados no se les podía facilitar copias de la actuación fiscal. Creí que sólo a las partes investigadas se les permitía revisar el expediente de una indagación previa.

Creí que los actos urgentes, sólo se los llevaba a efecto para evitar que se cometa un inminente delito. Creí que los actos urgentes eran reservados, y los realizaba exclusivamente el fiscal con la ayuda de uno o dos policías, cuando el caso lo requería. Creí que era prohibido filmar la realización de un acto urgente. Creí que filmar los actos urgentes era cosa de programas producidos en paraísos capitalistas. Creí que la Fiscalía no tenía atribución para filmar sus diligencias, además de no contar con los equipos para producir una película como la transmitida hace pocos días. Creí que las peticiones de copias de actuaciones (incluidas las filmaciones), se presentaba y despachaba en horario de atención al público.

Creí que el Presidente y su Ministro de Relaciones Exteriores habían concedido asilo diplomático a Assange, mundialmente conocido "hacker", por su "colaboración" para dejar al descubierto al capitalismo y su intromisión en asuntos privados de otros países. Creí que el Mandatario estaba de acuerdo con la revelación, por parte de Snowden, de los programas oficiales de espionaje masivo del gobierno de los Estados Unidos, por ello sus aplausos y declaraciones en favor de su actuación.

Creí que toda investigación tendiente a obtener información relevante que pudiera afectar las libertades en cualquier país democrático, tendría el apoyo gubernamental. Creí que toda investigación o acto urgente, sería reservado para poder llegar a la verdad de lo que se pretendía descubrir. Pero me doy cuenta que una cosa es cómo se actúa cuando lo que ocurre es en el exterior, y otra cuando lo que se pretende sacar a la luz pública, se refiere a las autoridades nacionales. En el primer caso, hay que desenmascarar a los regímenes capitalistas; y, en el segundo, los que en Ecuador pretendan investigar son descalificados que atentan contra la seguridad del país .

Creí que en Ecuador se vivía una democracia. Confirmé que los poderes del Estado pertenecen a una sola persona. Creí que los empleados públicos recibían disposiciones del representante de la Función en la que trabajan, y no órdenes provenientes del Poder Ejecutivo, aun cuando éstas violen la ley y sean las típicas contradicciones en las que cae el Jefe Supremo.