Jorge Ribadeneira

El Cotopaxi y el Huascarán

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Dos cumbres andinas -el Cotopaxi y el Huascarán- se ganaron la atención en el Ecuador y en el Perú, respectivamente, durante este agitado mes de agosto.

Uno de ellos, el ecuatoriano, porque su hermosura pasó a un segundo plano y dio señales inquietantes de actividad interna pese a que desde hace 138 años no fue el escenario de una erupción. El peruano por la circunstancia especial de que tres andinistas ecuatorianos cayeron a una gigantesca grieta y la localización y el rescate de sus cadáveres fue una tarea difícil y triste.

La más antigua noticia de las travesuras del bello Cotopaxi proviene del lejano año de 1534 y se relaciona con la presencia de losconquistadores españoles en el territorio que hoy se llama Ecuador. Cabalgando en sus caballos -que fueron una novedad para los ya asustados indígenas- los europeos tuvieron otra sorpresa cuando fueron sorprendidos por una lluvia de ceniza cuando avanzaban por una gran llanura, entre dos cadenas montañosas, buscando oro, plata o piedras preciosas y enfrentando ocasionalmente a los nativos que defendían su territorio. Descubrieron, asustados, que esa ceniza procedía de un hermoso volcán que estaba a la vista y superaba largamente a las cumbres de su país.

¿Qué más sucedió? Una versión dice que los indígenas se asustaron al creer que esa extraña lluvia de ceniza tenía alguna relación con los barbudos personajes que llegaban en plan de conquista y ese fue un nuevo argumento para darse a la fuga. Otra, que los españoles fueron los asustados y que los indígenas simplemente se hincaron y adoraron al siempre hermoso volcán que adornaba a su territorio.

Algo muy interesante es que, pasados esos sustos, se registró ese año la fundación española de la ciudad de San Francisco de Quito en el lar que era de propiedad de los aborígenes. La gran erupción que fue descrita por el geógrafo alemán Teodoro Wolf se registró en 1877 y fue realmente grave. Se dice que en 1904 hubo un pequeño proceso eruptivo y a estas alturas -2015- hay una expectativa total por la nueva actividad del volcán y muchos rezos para que no vaya más allá de la alarma amarilla.

Lo del Huascarán es muy triste. Tres andinistas ecuatorianos llegaron hasta el vecino Perú y se dirigieron a la Cordillera Blanca, en busca del también atractivo
Huascarán, cuya cumbre está a 6 778 m (por 5 897 m del Cotopaxi). El 3 de agosto se regó la fatal noticia. No hay señales de vida del trío, se dijo y comenzó la búsqueda, con andinistas peruanos. Fueron, finalmente, localizados en el fondo de una gigantesca grieta, a 5 700 metros de altura. El rescate fue difícil y muy penoso. Los tres ecuatorianos -Jorge Rivera 35 años, Braulio Ríos 31 y Carlos Velasteguí 25- eran considerados expertos en el ascenso a las montañas y salieron de sus casas con el entusiasmo de siempre, dispuestos a sumar nuevas cumbres en su cartilla. Se presume que bordeaban una grieta cuando se produjo una avalancha y ese fue su final.

Es larga la lista de ascensionistas fallecidos en las montañas del mundo y suman más de una docena en el Ecuador. Pero nunca van a faltar los aventureros de la nieve.

jribadeneira@elcomercio.org