2 de July de 2010 00:00

Correa y las Coreas

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Pablo Ortiz García

Es enigmática la política exterior ecuatoriana' ¿hay? Las señales son contradictorias. Manejar las relaciones internacionales con criterios ideológicos, va en contra de los intereses del país, ya que estas se conducen pragmáticamente y a largo plazo. La política internacional es de la nación, no del Gobierno. ¿Por qué afirmo esto? Hace unos días el presidente Correa recibió en Carondelet a un congresista de la Asamblea Nacional de Corea del Sur, a quien transmitió el interés de Ecuador de “estrechar lazos de amistad”. Sostuvo que empresas coreanas “tienen récord mundial en rapidez en construcción de refinerías (ojalá) puedan construir estas obras en nuestro país”.

Frente al ataque de barcos norcoreanos a un buque surcoreano, en el que murieron 46 marineros de esta última nación, la Cancillería ecuatoriana emitió una tibia declaración en la cual “expresa su preocupación por el hundimiento del buque Cheonan de Corea del Sur”. “Exhorta” a las Coreas “a encontrar una solución a este incidente”. Finalmente “expresa” sus condolencias por los fallecidos. Ante esto, prefiero “momias cocteleras” que despistados dirigiendo un Ministerio, para quienes sólo existe Bolivia, Irán, Nicaragua y Venezuela.

Este tipo de declaración por parte de la Cancillería ecuatoriana contradice lo afirmado por el presidente Correa de profundizar las relaciones con Corea del Sur. Me imagino que el Embajador surcoreano ante este pronunciamiento, lo mínimo que habrá sentido es desazón, más aún si un funcionario de esa Secretaría de Estado le habría ofrecido respaldar a su país. Luego del comunicado, pensar en incrementar la colaboración que hasta ahora se ha dado entre Ecuador y Corea del Sur, es difícil.

Cuando el gobierno del presidente Uribe ordenó atacar un objetivo de los criminales de las FARC instalado en Ecuador, el Presidente de la República protestó enérgicamente. Era una base de entrenamiento de guerrilleros, cuyas actividades se desarrollan fuera de la Ley ecuatoriana y colombiana. Ahí se violó la soberanía nacional, aun cuando el ataque no fue contra una instalación ecuatoriana. Se protestó con justa razón. Pero cuando ocurre el incidente entre las dos Coreas, nuestro Gobierno sólo expresa su preocupación. Debió tener una posición firme ante el ataque de los comunistas norcoreanos, a un objetivo surcoreano.

En política internacional se debe mantener una línea coherente ante hechos de similares características.

La declaración de los nuevos gurús de la política internacional ecuatoriana se justifica (pero es inaceptable si se engaña a los surcoreanos), si se desea iniciar relaciones con Corea del Norte.

De ocurrir esto, nuestra política internacional se alejará aún más de los países democráticos, para hacer yunta con las más desprestigiadas naciones del mundo.

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