Marco Arauz

¿Correa huye hacia adelante?

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Que la expectativa es muy importante en la economía lo sabe incluso un principiante; por ejemplo, la expectativa que creó el presidente Correa hace más de un año, al anunciar reformas a las herencias y al patrimonio, fue negativa.

Hay expectativas positivas, pero entre reconocer la importancia de la expectativa y crear expectativas sin sustento, hay gran distancia. 
Se está vendiendo la idea de que la economía recuperará poco a poco la dinámica que le debía a la liquidez y al consumo.

Eso querría decir que algunos problemas estructurales están quedando atrás: el efecto del precio bajo del crudo; la dificultad de manejar la economía con un dólar apreciado; la dependencia de la venta de materias primas al no haber cambiado la matriz productiva; el no haber ampliado los mercados; el excesivo gasto público.


Se venía hablando de la tormenta perfecta, de los efectos del sismo y hasta del Brexit. Hoy se nos dice que la reactivación se ve venir. A la par, los estrategas políticos no paran. El Presidente luce cómodo en su papel de promotor turístico y de catedrático, ya no con la esperanza de otro honoris causa sino con la intención de ganar simpatizantes entre los jóvenes.

De su lado, el vicepresidente Glas anuncia que las reservas de crudo pesado debajo del Yasuní son formidables y pudieran servir para la refinería del Pacífico.


AP copa toda la escena. Lenin Moreno, Glas y el propio Correa se presentan como las mejores opciones ante una derecha que hace un papel confuso y un centroizquierda indeciso. La recolección de firmas para una candidatura de Correa marcha a toda velocidad. Y se concretó el pedido para calificar una consulta sobre un ‘pacto ético’ que impida que quienes tienen dinero en paraísos fiscales sean candidatos.


¿Todo listo para dar el salto hacia el 2017? No tan rápido. La realidad obliga a volver al presente: el empleo sigue deteriorándose. La noticia de la semana es que la economía cayó 3% en el primer trimestre respecto del mismo período del 2015. Las recaudaciones tributarias cayeron. El Gobierno tiene dificultades para sacar adelante el acuerdo con la UE.


Las reservas en el ITT son una gran noticia y con seguridad reducirán el riesgo país y abrirán fuentes de financiamiento, pero pensar en la ingeniería financiera para explotar esos recursos y, a la vez, insistir en financiar El Aromo hasta fines de año, aunque eso signifique ampliar el techo de endeudamiento, puede ser leído no como un esfuerzo de pensar en grande sino como un operativo para huir hacia adelante.


Queda claro el Gobierno no hará cambios en su manejo económico. Debiera dejar para el próximo periodo presidencial, incluso si un candidato de AP llega a Carondelet, decisiones que lo distraen de sus responsabilidades económicas urgentes. Pero la racionalidad no rima ni con la inspiración ni con la necesidad de oxígeno político.