Enrique Ayala Mora

La Convemar

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15 de June de 2012 00:04

Hasta mediados del siglo XX, los mares estaban dominados por las grandes potencias. Los países ribereños apenas podían reclamar jurisdicción hasta tres, seis y hasta 12 millas desde sus playas. Más allá se consideraba “alta mar” y no había normas internacionales, especialmente a favor de los países pequeños, que veían que los recursos ictiológicos y energéticos del mar frente a sus costas eran explotados sin poder reclamar.

En 1952, con la “Declaración de Santiago”, empezaron a cambiar las cosas. Los países del Pacífico Sur, Ecuador, Perú y Chile, establecieron la soberanía de 200 millas de mar territorial en sus costas. La mayoría de los estados rechazó la medida y se inició una batalla internacional, en la que los tres países signatarios de la declaración tuvieron protagonismo y al fin consiguieron un notable éxito.

Las cosas no fueron fáciles, pero se logró poner a las grandes potencias a negociar. Luego de años de reuniones internacionales, en las que Ecuador tuvo presencia activa, se aprobó la “Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar”, Convemar. No se aceptó la tesis de las 200 millas como mar territorial de los estados ribereños. Esto se mantuvo en las 12 millas. Pero se estableció 200 millas de una Zona Económica Exclusiva, se aceptó la tesis de la Plataforma Continental, se establecieron garantías para la protección de los recursos naturales y un conjunto de instituciones para la regulación del uso y la explotación de los océanos.

Pese a la resistencia de los países grandes, la convención fue suscrita y ratificada por la gran mayoría de los países del mundo. No cabe duda de que debe considerarse un gran éxito de los tres países del pacífico sur, aunque no se logró el objetivo máximo. Las ventajas para los estados ribereños son muy significativas. Para el Ecuador, la plataforma continental podría extenderse hasta 350 millas desde las costas continentales y alrededor de Galápagos.

El Ecuador consideró importante la convención y la suscribió. Pero quedó pendiente por varios años su ratificación por la Legislatura. Hubo que vencer perjuicios y malas informaciones. No faltó quien afirmó que al ratificar la Convemar el Ecuador perdería un inmenso territorio de 200 millas de mar. En realidad, la tesis original ya no es sostenible y no la acepta ningún país. Pero sin ratificar la convención, Ecuador seguía al margen del sistema internacional establecido y sus beneficios, como la Autoridad Internacional de Fondos Marinos y el Tribunal Internacional de Derecho del Mar.

Al fin, la Asamblea Nacional ha ratificado la Convemar. Y esta es una buena noticia. Nuestro país va a pasar a beneficiarse de una iniciativa internacional que hace 60 años parecía ilusoria, pero que abrió un proceso de ampliación de su efectiva soberanía en el mar.