Marco Arauz

poco control y mucha campaña

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30 de January de 2013 00:02

Si la presente campaña electoral ya es suigéneris en sí misma, en función de algunos aspectos hasta hoy inéditos como la ausencia de debate político y la inequidad de recursos logísticos y propagandísticos con los que cuenta el candidato-presidente frente a sus contrincantes, la Contraloría se ha encargado de poner la guinda en el pastel.

Ya se ha hablado bastante sobre la incapacidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) para asegurar una real igualdad de oportunidades para todos los participantes. Es algo evidente, aunque no sería raro que ni siquiera se registre en las notas finales de las misiones internacionales de observación del proceso electoral, que suelen concentrarse en aspectos técnicos como los sistemas informáticos, la logística y el desenvolvimiento de la jornada electoral en sí misma, pero no en los aspectos institucionales.

El CNE está presto a cumplir acciones formales que no tocan el fondo de las cosas pero mantienen las apariencias y suponen una buena presencia mediática institucional. Por su lado, la Contraloría refuerza esa impresión de formalidad -y de surrealismo- cuando promociona su acción de control electoral en una cuña ampliamente difundida y en la cual se habla de “evitar” el mal uso de los recursos del Estado.

Hasta ahora no se ha tenido noticia de ese tipo de acciones, pese a que las evidencias de la violación de la norma electoral menudean, y a que se da por sentado que un organismo con sus atribuciones puede actuar de oficio y enterarse por varios medios de lo que realmente sucede, sin esperar la denuncia ciudadana.

Se podrá decir que la acción de la Contraloría no surte efectos inmediatos, pues supone un proceso complicado. Entonces, es posible que en realidad la Contraloría ayude a evitar el mal uso de los recursos estatales en campaña, sentando algún precedente que sirva solamente para futuras campañas, pero para ver si efectivamente es así habrá que sentarse a esperar.