Oswaldo Jarrín R.

Contenciosos pendientes

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28 de agosto de 2014 00:00

El escenario regional suramericano, al margen de la fractura geopolítica fomentada por actores extracontinentales, está todavía muy lejano para consolidar un verdadero complejo de seguridad, como es la aspiración de la Unasur, mientras existan contenciosos territoriales pendientes.

Habiéndose obtenido el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya y en circunstancias de enviar a la ONU para registro los límites marítimos entre Perú y Chile de conformidad a las coordenadas establecidas; Chile advierte que el nuevo mapa se excede en 3.7 hectáreas, que comprende el denominado triángulo terrestre, entrando en una nueva discusión sobre el punto de partida hacia el mar territorial de los países si es el hito uno según Chile o el Concordia, como la manifiesta el Perú.

Solo mencionar el principio de Pacta Sunt servanda, para el cumplimiento de los tratados, no resuelve la situación por cuanto se acogen a él ambas partes; ya que el riesgo que se corre está en aducir una alteración de las estipulaciones establecidas que por considerarlas perjudiciales puede llevar a la disolución del convenio, siguiendo el principio de Rebus sic stantibus.

Otra de las preocupaciones en la región tiene que ver con la insuficiencia de los objetivos de Unasur. Consolidar a Suramérica como zona de paz, ya propuesta en la Declaración de Guayaquil en el año 2002 en el marco de la CAN y el Fortalecimiento de las Medidas de fomento de la confianza entre los países, también promulgada en San Salvador en 1998.

En los planes de acción del Consejo de Defensa Suramericano, la única continuidad que existe es en ciberdefensa y el registro para protección de recursos naturales estratégicos, mientras que la materia más importante en política de defensa solo ha llegado a ser considerado como un foro en la región.

La definición de una política de defensa y seguridad regional, debe tender a conformar un complejo de seguridad permanente y dinámico en la Unasur, teniendo como base de partida la articulación de la política exterior y de defensa de los países. Con lineamientos para prevenir el uso de la fuerza y promover la solución pacífica de los conflictos; con mecanismos para la evaluación y monitoreo de situaciones que requieran alerta temprana, en situaciones de conflicto y de riesgo, por diversos tipos de diferendos, aspectos humanitarios, desastres, graves accidentes.

Es necesario dar continuidad a los avances de la Política de Seguridad Externa Común Andina establecida en la CAN en el 2004 siguiendo la trayectoria del Grupo Contadora, Grupo de Río, que pusieron de manifiesto la capacidad regional para la gestión de los problemas dentro del marco de los instrumentos del régimen internacional y la vasta capacidad y experiencia de las instituciones de los países.