Walter Spurrier

Consumo irresponsable

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14 de June de 2011 00:02

La distribución de energía eléctrica causa un fuerte gasto fiscal, por el subsidio en las tarifas y el robo de energía, o “pérdidas negras”.

Para amortiguar el impacto fiscal, al consumo residencial de cierto monto se le recarga un subsidio cruzado, para que dichos consumidores subsidien a los que menos tienen.

El Gobierno salió con una nueva propuesta, y como inicialmente se reportó en la prensa, parecía razonable. Solo se subsidiaría los primeros 500 kWh de consumo. De ahí en adelante, no habrá subsidio.

El que consume, por ejemplo, 750 kWh, pagaría la tarifa sin subsidio sobre el último tercio de su consumo, alentándolo a ahorrar. Pero ahora se sabe que se mantendrá el consumo cruzado. El consumidor residencial al que se retira el subsidio (excepto los primeros 500 kWh), seguirá pagando un valor adicional para subsidiar a los que menos pagan.

Por su parte, el ministro Esteban Albornoz añade que se castigaría al consumo irresponsable.

Por un instante me trasladé al pasado, cuando durante el primer paso del Ing. Albornoz por el Ministerio de Electricidad, por su imprevisión, sufrimos apagones en serie, que solo se resolvieron cuando su sucesor importó centrales térmicas para que generen durante el estiaje.

Cuando sufríamos apagones, lo normal es que los consumidores hiciéramos esfuerzos para no consumir energía; no hacerlo hubiese sido irresponsable.

Hoy hay esas centrales termoeléctricas, Mazar opera, y estamos en período lluvioso. ¿De qué consumo irresponsable se habla? A quien quiere consumir energía, cuando la hay, y la paga, ¿por qué se lo tilda de irresponsable? ¿De abusivo? Sería porque consume un producto subsidiado. En cuyo caso, todo el que trepa a su familia en un auto y sale el fin de semana a la playa o al campo, es un abusivo, consumidor irresponsable, porque la gasolina está subsidiada. Trasciende ahora que la tarifa subirá de acuerdo a una escala en que llegará a 67,12 centavos, aproximadamente cinco veces el costo, para castigar el “consumo abusivo”. Imagínense una empresa privada monopólica que cobre por su servicio ocho veces el costo. Esa sí sería abusiva.

El servicio eléctrico es monopolio estatal, los monopolios estatales no están sujetos a control para evitar abusos, y por lo tanto, tienen carta abierta para abusar del consumidor.

Lo que se propone es un impuesto, como aquel al cigarrillo, vehículos o bebidas, disfrazado de tarifa, para no someterlo a la aprobación de la Asamblea. Ahora las tarifas de los servicios serán otra herramienta del gobierno para moldear el comportamiento de los consumidores.

No basta sacarle cada día más dinero del bolsillo al ciudadano vía impuestos. El funcionario público reclama para sí la potestad de ser árbitro de cómo debe gastar el dinero que le queda.